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jueves, 17 de septiembre de 2026

sábado, 6 de diciembre de 2025

UN ADVIENTO PARA CRECER EN ESPERANZA


    “Enciende uno la tele o la radio y todo son malas noticias: guerras, catástrofes, crisis, el precio disparado de la cesta de la compra, la escasez de viviendas, la corrupción política…”

    ¿Quién no ha dicho o ha escuchado algo así últimamente? ¡Que se atreva a levantar la mano!

    En este clima enrarecido que respiramos a diario, llega un año más la liturgia del Adviento a recordarnos que los cristianos somos el pueblo de la esperanza, esforzados cultivadores de una plantita escasa pero imprescindible: la Esperanza.

    Una esperanza que no se confunde con el optimismo bobalicón y miope de quien cierra los ojos para que nada le afecte. No, es la esperanza del que vive con los ojos y el corazón abiertos, como Jesús, decidido a ver todo y a todos, a comprender y compadecer todo dolor humano, en cada grieta, con cada hermano roto y caído. Pero, viviendo así, ¿acaso puede uno mantener la esperanza?

    Para la fe cristiana la Esperanza es una virtud teologal; esto significa que viene de Dios y a Dios nos orienta. No somos nosotros, es Dios quien nos infunde la virtud de la esperanza que nace de conocer su infinito amor, manifestado plenamente en su hijo Jesucristo.

    De ella escribieron, con acierto y belleza, los dos papas anteriores: “Llegar a conocer a Dios, al Dios verdadero, eso es lo que significa recibir esperanza” (Benedicto XVI); “La esperanza cristiana, de hecho, no engaña ni defrauda” (Francisco).

    La liturgia del adviento durante estas cuatro semanas ha de expresar, con gestos y palabras, esta fe que nos anima y sostiene.

    El color morado de los ornamentos litúrgicos (rosa en el Domingo III “Gaudete”) que tiene ahora un sentido ligeramente diferente a su uso cuaresmal. No es este un tiempo penitencial como la cuaresma, pero sí lo es de conversión, de despertar e intensificar la vigilancia espiritual.

    No rezar ni cantar el Gloria en la misa expresa la reserva de la asamblea celebrante, que contiene su alegría hasta que pueda gozarse plenamente con la memoria del nacimiento del Señor. Esa misma reserva y contención, con sentido pedagógico, nos pide una sobriedad en el adorno del altar y del templo y en el uso de los instrumentos musicales.

    La Palabra de Dios que se proclama en las misas es la que mejor va marcando las actitudes espirituales con que debe ser vivido. En su primera parte, hasta el día 16, las profecías de Isaías nos piden sintonizar con el anhelo de un pueblo que necesita redención (¡en adviento Israel y la Iglesia esperan juntos al Mesías: aquellos su primera venida y nosotros su regreso glorioso!) y el “Hijo del hombre” y Juan Bautista nos exhortan a la conversión ante la inminencia del Reino. Alcemos la cabeza como pueblo que espera en las promesas de Dios, pues se acerca nuestra liberación final, y cantemos: “Maranatha, ven, Señor”.

    En la última semana antes de Navidad, desde el 17 hasta el 24, meditamos el cumplimiento de las profecías mesiánicas en el nacimiento de Jesús, leyendo con los evangelistas Mateo y Lucas los acontecimientos que lo prepararon.

    La corona del adviento, parroquial o familiar, es también un signo “paralitúrgico” valioso, ya muy arraigado, con el que visualizar que esperamos a quien es la Luz (velas) y la Vida (ramas verdes). El encendido de cada vela puede ser la ocasión de una sencilla celebración doméstica que tiene su belleza y su valor, con niños o sin ellos.

    ¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que trae la Buena Noticia! ¿Nos atrevemos a ser en este Adviento peregrinos mensajeros de esperanza para un mundo que parece no esperar ya nada grande y bueno?


jueves, 29 de agosto de 2024

COMIENZO DE LA CATEQUESIS PARROQUIAL

 Buenos días familias.


Como cada año al llegar estas fechas de cercanía al inicio del curso os hacemos llegar la propuesta de la Catequesis de Iniciación Cristiana.
Como ya sabéis es una ayuda, que creemos valiosa, para el crecimiento en la fe de vuestros hijos.


 Es una catequesis familiar porque se hace con y para las familias.
Y es una catequesis parroquial porque detrás está la comunidad cristiana de las parroquias que forman nuestra Unidad Pastoral.


Queremos comenzar el *jueves 10 de octubre a las 18:30* en las dependencias de las Hijas de la Caridad con un encuentro para todos los niveles. 


Ya a la semana siguiente el jueves a la misma hora empezaría primero y segundo (esta semana no habría los miércoles) y el viernes a la misma hora tercero y post-comunión.
Os esperamos a todos y deseamos que sea un curso feliz y lleno de momentos importantes.



lunes, 19 de diciembre de 2022

CONVIVENCIA DE NAVIDAD DE LOS GRUPOS PARROQUIALES

 Para concluir el trimestre, y antes de la Navidad, hemos disfrutado de una jornada de convivencia, en la que estuvieron representados todos los grupos de nuestra Unidad Pastoral. Nos reunimos a las 18 horas en el salón parroquial de Villarrodrigo y comenzamos con un momento de oración.

La oración esta vez fue distinta: una contemplación del Belén, guiados por la carta del Papa Francisco Admirabile signum. 

Cada figura que íbamos colocando, hasta formar un nacimiento, está cargada de significado: desde los animales hasta los Magos del Oriente; desde las lavanderas hasta el castillo de Herodes. 

Y, en el centro, aquel que hace palpitar el pesebre, Jesús, el Emmanuel que nace para compartir e iluminar nuestra existencia sencilla y cotidiana. 


Contemplar el Belén es una invitación a recuperar el asombro y el agradecimiento por el nacimiento del Salvador, que celebramos cada Navidad. Hacerlo de la mano del Papa fue un descubrimiento y una alegría para todos.

No podía faltar la mesa compartida en fraternidad ni los cantos de los villancicos, que alegran el corazón de quienes quieren celebrar la Navidad con sencillez cristiana.

Damos gracias a Dios por haber compartido este tiempo recuperando los lazos que la pandemia había debilitado. 


FELIZ NAVIDAD A TODOS

martes, 18 de octubre de 2022

MISA DE ACCIÓN DE GRACIAS, ENVÍO DE LOS MINISTROS DE CELEBRACIONES DOMINICALES Y DE LOS CATEQUISTAS

 Este pasado fin de semana fue muy intenso y feliz para nuestra Unidad Pastoral. El sábado 15, a las 18 horas, recibimos en la Parroquia de San Juan Bautista de Robledo de Torío a nuestro obispo diocesano, D. Luís Ángel de las Heras. 

En un ambiente de fiesta y de familia, feligreses de Robledo, y procedentes de las demás parroquias, celebramos, presididos por el Obispo, una misa de acción de gracias por la finalización de las obras de mejora del templo. 

Al término de la eucaristía, antes de la bendición final, bendijo y envió a los miembros de nuestra Unidad Pastoral que dirigen las Celebraciones dominicales en ausencia de presbítero y les entregó el ritual que han de emplear en estas celebraciones de los domingos.



Hubo tiempo también para compartir un dulce y un refresco a la puerta del templo y estrechar lazos de amistad entre nosotros.



Al día siguiente, el domingo 16, en la misa de las 13 horas de Villaobispo de las Regueras, nuestros catequistas, aunque no pudieron estar todos, profesaron públicamente la fe ante la comunidad y se comprometieron en la tarea de la iniciación cristiana, que desempeñan con tanto esmero en favor de niños y jóvenes.



miércoles, 7 de septiembre de 2022

COMIENZO DE LA CATEQUESIS DE INICIACIÓN CRISTIANA 2022-2023

 


Queridas Familias de nuestra Unidad Pastoral:

Después del parón veraniego y del merecido descanso de las rutinas del curso, que esperamos hayáis tenido todos, volvemos con ilusión para iniciar un nuevo curso de la Catequesis de iniciación cristiana.

Como siempre os hemos dicho, y es bueno recordarlo una vez más, lo que nosotros hacemos en la catequesis no es más que un apoyo que presta la comunidad parroquial, por medio del servicio generoso e ilusionado de los catequistas, al crecimiento en la fe de vuestros hijos. Pero nada suple lo que hagáis en el hogar, que es donde mejor se aprende a valorar la fe y donde primero ha de vivirse.

Quisiéramos que, al igual que nosotros os apoyamos en la formación en la fe, que tanto bien hace a los niños para que crezcan sanos de mente y espíritu en una sociedad tan confusa como la que vivimos, también vosotros apoyéis la tarea de la catequesis dándole el valor que tiene, procurando la asistencia puntual de los chicos a las sesiones y a las celebraciones y participando vosotros en cuanto os sea posible.

Os informamos de los horarios, que ya sabéis, para que podáis ir planeando la semana y previendo, sobre todo, que no haya actividades que interfieran en la catequesis el día que corresponde. Os recuerdo los días:

1º curso: miércoles a las 18:30 (cada 15 días)

2º curso: jueves a las 18:30

 3º curso: viernes a las 18:30

Postcomunión CAMINANDO JUNTOS (4º, 5º y 6º): viernes de 18:30 a 20:00 (cada 15 días)

Curso de la Confirmación: viernes a las 18:30

 

Como veis, mantenemos los horarios, excepto en los cursos que siguen a la Primera Comunión, con los que queremos comenzar algo diferente este curso, más dinámico, juntando más a los grupos, de modo que sea una experiencia distinta a la de los cursos anteriores. De esta manera confiamos en que les resulte más agradable y, al mismo tiempo que van conociendo más la fe, puedan divertirse en grupo.

Comenzaremos con los de Primero el 28 de septiembre, con los de Segundo el 6 de octubre y los de Tercero y Post-Comunión el 7 de octubre. 

El lugar será el de siempre, en la Casa de las Hijas de la Caridad de Villaobispo (C/Real, 20)

Esos días haremos las inscripciones y demás.

Hasta muy pronto.

 

Párroco y equipo de catequistas

lunes, 17 de enero de 2022

COMIENZA EL GRUPO SINODAL DE NUESTRA UNIDAD PASTORAL


    La Iglesia ha puesto en marcha un nuevo SÍNODO. El tema del Sínodo, convocado por el Papa Francisco, es: “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”. Las tres dimensiones del tema son la comunión, la participación y la misión.

    Esta palabra significa, literalmente, caminar juntos, buscar juntos los caminos por los que deben caminar nuestras comunidades cristianas en el tiempo nuevo que estamos viviendo. 

    Ahora hemos comenzado lo que se llama la fase diocesana del Sínodo El objetivo de esta fase  es consultar al Pueblo de Dios para que el Proceso Sinodal se realice a través de la escucha de todos los bautizados. Al convocar este Sínodo, el Papa Francisco invita a todos los bautizados a participar en este Proceso Sinodal que comienza a nivel diocesano.

    Juntos, todos los bautizados son el objeto del sensus fidelium, la voz viva del Pueblo de Dios. Al mismo tiempo, para participar plenamente en el acto de discernimiento, es importante que los bautizados escuchen las voces de otras personas en su contexto local, incluidas las personas que han dejado la práctica de la fe, las personas de otras tradiciones de fe, las personas sin creencias religiosas, etc.

    Esta fase diocesana es una oportunidad para que las parroquias y las diócesis encuentren, experimenten y vivan juntas el camino sinodal, descubriendo o desarrollando así las herramientas y los caminos sinodales que mejor se adapten al propio contexto local, lo que finalmente se convertirá en el nuevo estilo de las Iglesias locales en el camino de la sinodalidad.

¿QUIENES PUEDEN PARTICIPAR?

    Todos los que queramos compartir con otros acerca de la Iglesia, a todos los que les importe la Iglesia y quieran pensar juntos cuál ha de ser su futuro. Se nos convoca, en primer lugar a los que estamos ya en los grupos de la Unidad Pastoral: Catequistas, Caritas, Grupos de Lectura Bíblica, Asociación de la Medalla Milagrosa, Cofradías, Animadores de la Liturgia, Padres de niños en la catequesis, Familias, Personas que solo acuden a la Eucaristía Dominical.....

¿CUÁNDO NOS REUNIREMOS?

Tendremos tres reuniones sinodales para tratar los tres temas propuestos: 

1.     ENCUENTRO-COMUNIÓN: LUNES 24 ENERO (18 HORAS)

2.     ESCUCHA-PARTICIPACIÓN:  LUNES 7 DE FEBRERO (18 HORAS)

3.     DISCERNIMIENTO-MISIÓN: LUNES 21 DE FEBRERO (18 HORAS)

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Nos reuniremos en el Salón Parroquial de Villarrodrigo de las Regueras (C/Juan Fernández García, nº 30, bajo). 





lunes, 18 de octubre de 2021

ENVIO DE NUESTROS CATEQUISTAS

    Cada domingo es el día central de la semana para los cristianos. Es un día de fiesta: Jesucristo ha resucitado y nos reúne, como familia, para compartir la fe y alimentarla con el Pan de la Palabra y con el Pan de su Cuerpo eucarístico.

    Pero hay domingos en los que tenemos aún más motivos de celebración. El domingo pasado, 17 de octubre, fue uno de ellos. En toda la Iglesia católica se celebraba la apertura de la fase diocesana preparatoria de un Sínodo de los Obispos que el Papa Francisco ha convocado para el año 2023, con el fin de que juntos pensemos en la sinodalidad de la Iglesia o, dicho con otras palabras más comunes, en que cada uno de nosotros somos miembros activos y corresponsables de nuestras comunidades parroquiales. Por ello, nos deben importar y debemos no solamente reivindicar nuestros derechos (que es lo que, muchas veces, hacemos), sino ofrecer nuestros dones, cualidades y tiempo al servicio de la familia de los bautizados y de su acción misionera.

    Unidos a este domingo tan especial, en nuestra Unidad Pastoral vivimos el envío de nuestros catequistas. Los catequistas ofrecen su tiempo y su ilusión para que los niños y jóvenes puedan ser iniciados en la fe cristiana y en la vivencia comunitaria de la fe. No son maestros, no son voluntarios de una actividad extra-escolar... son testigos de la fe que ellos, en primer lugar, están llamados a vivir. Colaboran con las familias, que son las primeras responsables en transmitir la fe a sus hijos.



    Mediante este sencillo rito del envío, la comunidad cristiana, representada por la asamblea dominical que asistió, reconoce a sus catequistas y se compromete a orar por ellos y a apoyarles en su importante misión. Al mismo tiempo, con el símbolo que tuvimos delante del altar, una cruz y la Palabra, de la que brotan diversas cintas que terminan en una luz, reconocimos y agradecemos los diferentes servicios que se prestan en nuestras parroquias para el bien común: quienes celebran la Palabra los domingos, los voluntarios de Caritas, los que se ocupan de la limpieza y de la economía de los templos, las cofradías, los lectores, los coros, la Asociación de la Medalla Milagrosa, las asociaciones.... 

NO HAY SERVICIO PEQUEÑO SI SE HACE CON AMOR




jueves, 9 de septiembre de 2021

COMIENZO DE LA CATEQUESIS PARROQUIAL 2021/2022

    Queridas Familias:

    Por medio de esta carta nos dirigimos a vosotros, ahora que estamos ya volviendo todos a nuestras rutinas con la ilusión de un nuevo curso por delante. Confiamos en que el verano haya podido ser un tiempo de merecido descanso, de reponer fuerzas después de un año duro, de volver a encontrar a seres queridos de los que la dichosa pandemia nos obligó a separarnos.

    El curso pasado fue todo un reto para la catequesis, pero, con la ayuda de Dios que no nos deja, y con la buena voluntad y cooperación de todos, salió adelante. Celebramos las Primeras comuniones y la Confirmación con un sentido de responsabilidad, de alegría y de agradecimiento que, a todos, nos dejaron muy buena impresión.

    Faltaron, claro, cosas muy importantes como es la asistencia a la misa de los domingos, sin la cual la vida de fe en la que están creciendo vuestros hijos queda muy incompleta para niños y adultos. Confiamos en que ahora que las circunstancias son distintas, con vuestro compromiso, puedan y podáis participar y que, pronto, volvamos a encontrarnos compartiendo la Eucaristía.

    Se acerca un nuevo curso de la catequesis y sois varias madres las que habéis ido preguntando cómo quedará este curso. Os informamos de los horarios, que quizás ya sabéis, para que podáis ir planeando la semana y previendo, sobre todo, que no haya actividades que interfieran en la catequesis el día que corresponde. Os recuerdo los días:

                      1º: miércoles a las 18:30

                                                                 2º: jueves a las 18:30

                                                                 3º: viernes a las 18:30

Postcomunión (4º, 5º y 6º): viernes a las 18:30

         Curso de la Confirmación: a convenir con el grupo

    La periodicidad ya sabéis que quedó alterada este curso pasado con respecto a lo que era normal en años anteriores, y pasó a ser un encuentro mensual en primero y cada quince días el resto de los grupos, combinándolo con algunas tareas on-line.

    Nos reuniremos el viernes 17 el grupo de catequistas, que tendrá a Dios gracias nuevas incorporaciones, y valoraremos qué periodicidad puede tener este curso, también viendo las posibilidades concretas de los catequistas que la realizamos.

    No hace falta hacer una inscripción previa ni rellenar fichas: el primer día ya os tomaremos los datos que haya que tomar y os daremos el impreso a rellenar en el caso de primero.

    Los días de comienzo (a las 18:30) serán: 

                                 Miércoles 6 de octubre: primero

                                 Jueves 7 de octubre: segundo

                                 Viernes 8 de octubre: tercero y resto de cursos


¡Hasta pronto! 

lunes, 10 de mayo de 2021

37 ENCUENTRO DIOCESANO DE CATEQUISTAS



Nuestro catequista, Gregory Starkey, intervino en el el 37 Encuentro Diocesano de Catequistas para comunicar cómo ha sido la marcha de la catequesis en nuestra Unidad Pastoral desde el curso pasado:

    Buenas tardes a todos y gracias por la oportunidad de compartir nuestra experiencia.

    El equipo de catequistas de la Unidad Pastoral de Villaobispo (integrada por 7 parroquias de tamaños muy dispares) se enorgullece de haber contado, durante el curso pastoral 2019-2020, con 14 catequistas, generosos y muy unidos.
    En este curso pastoral 2020-2021 estamos en activo solo 7, aunque tenemos la alegría de contar también, como catequista, con un seminarista del seminario San Froilán y con un chico recién confirmado, que está aprendiendo.
    Aunque no estén en activo, los catequistas mayores que no pudieron continuar debido al problema sanitario, siguen vinculados al equipo de catequesis.
    En cuanto al número de nuestros catecúmenos, en el nivel de primero tenemos 23 chicos, 25 en 2º, 26 en 3º, el curso de la comunión, que baja ya a 30 en los 4 años de postcomunión, destacando este año los 9 chicos en 7º para confirmarse. En total son 104 en la Unidad Pastoral.
    La experiencia del año pasado, como seguramente la de todas las parroquias, fue la de intentar mantener el vínculo con los catecúmenos y sus familias durante el aislamiento. Nos servimos para ello de los grupos de whatsapp, uno por cada curso, para ir mandando reflexiones, videos, motivaciones, incidiendo bastante en recibir un feed-back por parte de padres y niños, con respuestas como dibujos, audios, oraciones, etc.
    El resultado fue desigual: unos lo aprovecharon y otros claramente se cansaron y desconectaron conforme la situación se iba prolongando.

    Tuvimos varias reuniones para discernir juntos cómo proseguir con la catequesis durante este curso, barajando las posibilidades que nos ofreció como reflexión la Delegación sobre la catequesis en tiempo de pandemia. Finalmente, y dado que contábamos con aulas suficientes para impartir catequesis con suficiente distancia y ventilación, optamos por la catequesis presencial, reducida a 45 minutos una vez cada 15 días.
    Comenzamos la andadura el 22 de octubre en las aulas y, dados los números, tuvimos que desdoblar algunos grupos. Como la catequesis presencial ahora es poca, se intenta reforzar con las motivaciones y actividades a través de los grupos de whatsapp. Como ejemplo, durante la Cuaresma hicimos una actividad con el evangelio de cada domingo.
    Las sucesivas limitaciones de aforo en los templos, y los miedos de las familias, han hecho que se hayan frenado algunas acciones, como la animación de las misas dominicales por parte de los grupos de catequesis.
     La asistencia ha sido buena, y muy pocos chicos tuvieron que hacer cuarentena. Los grupos de 3º y 7º decidieron en este tercer trimestre ampliar las sesiones a semanales, e incluso en 7º dada la edad y dominio de informática de los chicos, se realizó prácticamente toda la catequesis con Power Points preparados “en casa” donde los chicos se comunicaban por ZOOM durante 40 minutos desde sus casas en horario después del toque de queda a las 8 los viernes.
    Por otra parte, se han podido celebrar, incluso al aire libre en los momentos más peligrosos, los tiempos litúrgicos fuertes y los momentos puntuales como la celebración cuaresmal del perdón, la entrega de la cruz, del Padre Nuestro o de la Luz pascual con celebración litúrgica y buena asistencia por parte de las familias, o al menos de las madres.
    No se ha percibido una merma de la asistencia, no sólo en comparación del curso pasado, donde la pandemia hizo estragos en el curso, sino en comparación con los años normales, y hay que mencionar que la ausencia de actividades extraescolares ha ayudado. También se ha percibido mayor implicación por parte de los padres, cosa que, en consonancia con el Directorio para la Catequesis, este grupo tiene como primer objetivo de nuestra catequesis interparroquial.
   

    Como conclusión, y en relación a este último punto, vemos con preocupación creciente la separación de catequesis y educación familiar. Estamos en una zona que linda entre ciudad dormitorio, casi desarraigado, y la zona rural con más fuertes lazos a la vida y costumbres de los pueblos de antes. La creación de comunidad, no sólo eclesial sino civil también, está amenazado por la cultura de individualismo postmoderno de la que todos participamos de una forma u otra casi sin remedio. Pues es en el Sacramento de la Comunidad por excelencia, la Eucaristía, donde nuestros adolescentes con el tiempo se van aislando, así que termino con una pregunta y un reto: ¿Cómo podemos acercar la Eucaristía a la vida y experiencia de nuestros jóvenes?

    El futuro de nuestra Iglesia depende de ello.


sábado, 30 de enero de 2021

Domingo IV Tiempo Ordinario


 COMENTARIO A LAS LECTURAS DE LA MISA

    El evangelio de este domingo nos presenta cómo Jesús llega a Cafarnaún acompañado de sus primeros discípulos. El sábado siguiente acude a la sinagoga, como todo buen judío, y es invitado a leer y comentar la Sagrada Escritura. Los que le invitan a hacerlo, seguramente pensaban todavía que era solamente un maestro itinerante más, pero su explicación provocó gran admiración en los que le escucharon.

No se nos dice lo que Jesús enseñó, pero sí insiste el texto en el asombro que produjo su enseñanza, muy distinta a la de los maestros de la ley. Estupefactos, reconocen que les enseñaba una doctrina nueva expuesta con autoridad, nueva por su contenido y nueva por la forma de exponerla, diferente al resto. Se cumple en él lo que había anunciado Dios, en la primera lectura del Deuteronomio: El Señor, tu Dios, te suscitará de entre los tuyos, de entre tus hermanos, un profeta como yo. A él lo escucharéis.

 

    Y es que Jesús no sólo explica la Palabra de Dios, sino que él mismo es la Palabra de Dios nueva, viva y eficaz, que nos habla con rostro y palabras de hombre. Todo lo que necesitamos saber sobre Dios lo podemos entender si nos acercamos a Jesús, si le entendemos leyendo su Palabra, que es lo que se nos invitaba a hacer el domingo pasado, Domingo de la Palabra de Dios.

 

    Además, Jesús tiene una autoridad nunca vista, porque su predicación va acompañada de signos como el que acontece hoy. Jesús libera con su palabra a un hombre poseído. La liberación del endemoniado es una prueba más para lo cual ha venido Jesús. Ha venido a liberar a los pobres, ciegos y cautivos del cuerpo, pero también a liberar al hombre de todo tipo de esclavitudes. Cuando hay personas que dicen que la fe cristiana esclaviza, quita alegría de vivir, es porque hablan desde el prejuicio o la ignorancia. Creer en Dios y tener a Jesús como Salvador, sentirse parte de la Iglesia, no es esclavitud, sino libertad, no es amargura, sino fuente de paz y alegría para las dificultades de la vida.

    Muchas veces en los evangelios aparece Jesús liberando a endemoniados. Es cierto que muchas de las enfermedades que en tiempos de Jesús se las consideraban posesiones diabólicas o espíritus inmundos, hoy encuentran solución en la medicina, pero la ciencia no puede resolver los problemas del mal, que es problema espiritual. Y no podemos negar la existencia del mal. A nuestro alrededor nos encontramos también muchos espíritus inmundos, muchas fuerzas del mal como la mentira, la injusticia, el odio y otros muchos males que someten y perjudican la vida de las personas Tampoco nosotros podemos zafarnos de ellas, sin la palabra liberadora del Señor.

 

    Las dos señales que el pueblo percibía de la Buena Nueva eran la forma diversa de enseñar las cosas de Dios, con una Palabra nueva, viva, con autoridad, y su poder sobre los espíritus impuros. Estas mismas señales tienen que ser válidas para nosotros. Es fundamental que seamos conscientes de que la Palabra de Dios no es una historia repetida que ya nos sabemos, sino que es buena noticia, que tiene una fuerza transformadora, que nos interpela y espera de nosotros una respuesta.

 

    Igualmente, la Palabra de Dios, como palabra viva y eficaz, tiene una fuerza curativa capaz de convertirnos en seres nuevos, de irnos cambiando.

 

    Con frecuencia nos sentimos poseídos por poderes que nos perjudican como pueden ser el afán por acaparar, las modas, los complejos, los miedos, las apariencias, esclavos del qué dirán, de la última noticia… ¿Viviendo esta situación, podemos decir que somos totalmente libres y señores de nuestros actos? Si no lo podemos decir, es que estamos poseídos por otros poderes.

 

    ¿Cómo hacer para expulsar estos poderes extraños? ¿Cómo expulsar estos demonios? Solo lo podemos hacer como lo hizo Jesús, con el poder del Espíritu Santo, que también recibimos en nuestro bautismo y poniéndonos bajo el chorro de la Palabra de Dios; así podremos afirmar, como los habitantes de Cafarnaún: ¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad que manda a los espíritus inmundos y le obedecen.

 

    Como dice el papa Francisco: Pidamos al Señor la fuerza de apagar la televisión y abrir la Biblia; de desconectar el móvil y abrir el Evangelio.

 

    Y sigamos orando, sin perder la confianza por el fin de esta situación de pandemia que, como el espíritu inmundo de Cafarnaún, nos quita la serenidad, la salud y la alegría. Pidamos, especialmente, por los enfermos, por sus familias y por quienes les atienden. Así como por el eterno descanso en la paz de Dios de tantos difuntos.

 


lunes, 3 de febrero de 2020

FIESTA DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR 2020

Queridas familias y queridos hermanos todos:

El tiempo de cada día, tan cargado de actividades como está, pasa deprisa, y ya han pasado cuarenta días desde que celebrábamos la Navidad.
La fiesta que hoy nos reúne -la Presentación del Señor Jesús en el Templo- recuerda aquel día en el que, como acabamos de escuchar en el Evangelio, el niño Jesús fue llevado al templo de Jerusalén por sus padres, María y José.
Era una tradición religiosa con la que todas las familias israelitas debían cumplir: cada hijo varón primogénito tenía que ser presentado ante la presencia de Dios en el templo de Jerusalén, que para ellos era el lugar más sagrado de la tierra, allí donde habitaba Dios mismo.
La ley religiosa tenía una doble motivación:

  • Presentar al hijo a Dios era hacer un reconocimiento de que aquel niño era un regalo venido de Dios y se le debía devolver como ofrenda.
  • También se buscaba la purificación de la madre después del parto, a fin de que pudiese llevar ya una vida religiosa normal.
En lugar del hijo primogénito ofrecido a Dios, se sacrificaba una víctima animal, acorde a lo que pudiera pagar la familia: los que más tenían ofrecían un animal grande y los pobres, como la Sagrada Familia, un par de palomas solo.

Fijaos en algo... aquella ley de los hebreos no obligaba a la Sagrada Familia. En primer lugar, porque aquel niño con el que María entra en el templo no tenía que ser ofrecido a Dios, porque era su Hijo Unigénito. No necesitaba ser bendecido, porque es Él quien nos trae toda bendición. No necesitaba que se ofreciera en rescate por Él victima alguna, ya que es Él quien se ofrecerá por todos como víctima perfecta en la cruz.
Tampoco la función de purificar a la Madre era necesaria, ya que la Santísima Virgen es toda pura, sin mancha alguna de corrupción o pecado desde antes de su concepción.
Pero aún así, cumplen con aquella ley que obligaba a todas las demás familias, porque, como dice la segunda lectura -de la Carta a los hebreos- el que viene a salvarnos se hizo semejante en todo a nosotros, participó de nuestra carne y sangre, se hizo uno con nosotros.

En el templo había un anciano, Simeón, que era un hombre de gran fe, que vivía por y para Dios. Movido por el Espíritu Santo, reconoció en aquel niño llevado por unos padres humildes, lo que nadie veía: al Salvador para todos los pueblos, la luz para alumbrar las naciones, el Mesías de Dios esperado.
Hoy habéis traído a la iglesia a algunos de los niños que han sido bautizados en nuestra Unidad Pastoral durante el año pasado. Es verdad que no somos israelitas sometidos a aquella ley de llevar los niños al templo. pero hay algo que sigue siendo verdad y que, con esta celebración, reconocemos: estos niños son un regalo de Dios, no solo para vosotros, sino para el mundo.
Vosotros, padres, los habéis engendrado uniéndoos en el amor, pero ha sido Dios quien les ha dado, en último término, la vida.
En el bautismo, que pedisteis para ellos a la Iglesia, Dios les ha hecho hijos en su Hijo, han pasado a formar parte del Pueblo de Dios, han quedado unidos para siempre a Jesucristo como parte de su Cuerpo, y han recibido el Espíritu Santo, que les habita, y será un día pleno por el sello de la confirmación.
Queridos padres, enhorabuena. Enhorabuena porque habéis querido darles el mayor y mejor regalo posible: el sacramento del bautismo.
Que la luz de la fe, que hemos representado al entra en procesión con las velas en el templo, y que el día del bautismo tomasteis para ellos en el cirio pascual, sea la que guíe vuestra vida diaria de familia. Vividla vosotros, en primer lugar, y enseñádsela a vuestros pequeños, porque una familia donde se vive la fe, no camina en la oscuridad.

Feliz día de las Candelas a todos.




lunes, 20 de enero de 2020

EL DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS




A partir de este año 2020, el tercer domingo del tiempo ordinario será ya el “Domingo de la Palabra”. Así lo ha instituido nuestro Santo Padre, el Papa Francisco, por medio de la publicación, el 30 de septiembre de 2019, de la carta apostólica en forma de “motu proprio” Aperuit illis. Como siempre ocurre con los documentos del Magisterio pontificio, las primeras palabras del texto latino, el idioma en el que son redactados, dan origen al nombre del documento; en este caso están tomadas del relato del encuentro del Resucitado con dos discípulos en el camino de Emaús: “Les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras” (Lc. 24,45).
Alguien podría preguntarse por qué el Papa cree necesario establecer un domingo dedicado especialmente a la Palabra… ¿no son todos los domingos de la Palabra? Efectivamente, cada domingo en la asamblea eucarística escuchamos la proclamación (que es más que lectura) de la Palabra de Dios, tomada tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Después, el sacerdote o diácono, con el servicio de la predicación, nos ayuda a desentrañarla y a aplicarla a nuestra vida. En este sentido está claro que todo domingo lo es ya de la Palabra. Mucho más, sin duda, desde que la reforma litúrgica hecha por el Concilio Vaticano II enriqueciera las lecturas de la misa con toda la riqueza que suponen los tres ciclos de lecturas.
Pero también cada domingo es el domingo del Cuerpo de Cristo y, sin embargo, tenemos un domingo del Corpus Christi, que nos ayuda a valorar y a poner en el centro de nuestra fe el don infinito de la presencia eucarística del Señor. Para esto mismo ha de servir el domingo de la Palabra de Dios: “un domingo completamente dedicado a la Palabra de Dios, para comprender la riqueza inagotable que proviene de ese diálogo constante de Dios con su pueblo”. El Papa Francisco sitúa esta iniciativa suya en continuidad tanto con el Vaticano II, que con la constitución Dei Verbum puso en el centro de la vida de la Iglesia la Palabra de Dios, tan importante como el Cuerpo eucarístico, como con las enseñanzas de los pontífices anteriores. Subraya especialmente la exhortación de Benedicto XVI Verbum Domini, en la que recoge las conclusiones del Sínodo de los Obispos del año 2008 dedicado a la Palabra de Dios.

La Carta Aperuit illis da claves muy interesantes para vivir este Domingo de la Palabra. Aquí van algunas a modo de resumen:

1.       La Biblia es para todos
El libro de Nehemías narra como todo el pueblo se reunió después de volver del destierro para escuchar la lectura del recuperado libro de la Ley. Aquellas palabras no les dejaban indiferentes; les conmovían, les tocaban el corazón. Al Pueblo de Dios actual le ha sido regalada esta Palabra viva que no es sólo para unos pocos sabios, sino para todos sin excepción.

2.       Todos debemos acoger y compartir con otros la Palabra
Los Pastores, obispos, sacerdotes y diáconos, tienen la gran responsabilidad de hacer accesible a sus comunidades la Palabra. Un momento especialmente importante es la homilía, que debe basarse en la Palabra que se ha proclamado. A su preparación cuidadosa hay que dedicarle tiempo de oración y estudio. Pero también tienen responsabilidad los catequistas, que deben vivir en familiaridad permanente con la Sagrada Escritura.

3.       El Espíritu Santo y Cristo nos ayudan a entender la Palabra
No podemos leer la Biblia como un libro más, porque no lo es. Aunque sea necesario estudiarla, y hay buenos análisis científicos y literarios para ello, es el Señor mismo quien debe abrirnos el sentido de la Palabra como hizo con los discípulos de Emaús mientras iban de camino, cambiando su desesperanza en ilusión y ganas de evangelizar. Así, dice el Papa, “Cristo es el primer exegeta”. Además, es fundamental el papel del Espíritu Santo, porque si no actúa en nosotros, la Biblia puede quedarse sólo en un texto escrito, del que podríamos hacer una lectura estérilmente literal, propia de fundamentalistas, sin dejar que hable de verdad a nuestras vidas. El Espíritu no solamente inspiró la Biblia, sino que nos ayuda a comprenderla y a vivirla.

4.       La fe nos viene de acoger la Palabra
Hay un profundo vínculo entre la Sagrada Escritura y la fe de los creyentes, porque la fe proviene de la escucha y lo que escuchamos es la Palabra del Señor, tanto en la celebración de la liturgia como en la oración y reflexión personal.

5.       La Palabra está presente en la Eucaristía y en los Sacramentos
En la Eucaristía nos sentamos a dos mesas: la de la Palabra de Dios y la del Cuerpo de Cristo. Nuestra mirada, durante la misa, se dirige a los dos puntos esenciales: el ambón y el altar. Si no prestáramos atención a la Palabra proclamada y a su explicación sería igual que si no recibiéramos el Cuerpo del Señor.  Además, la Palabra está presente en la celebración de los Sacramentos, en la que siempre debe ser proclamada, aunque sea brevemente.

6.       La Biblia es para nuestra salvación en el presente
No es una colección de relatos, de historias, alejadas ya de nuestro tiempo, sino que “está dirigida a la salvación integral de la persona”. Está compuesta como historia de la salvación en la que Dios habla y actúa, y lo mismo obra en nosotros cuando la acogemos como Palabra viva y eficaz. Por eso, nos sorprende que no pierda nunca su actualidad, que sea siempre nueva; así lo dice el Papa: no se refiere al pasado ni únicamente al futuro, “sino al presente de aquellos que se nutren con esta Palabra”.

7.       La Palabra es dulce y amarga a la vez
La Carta recuerda como el profeta Ezequiel y otros personajes han descrito la Palabra como “dulce como la miel”. Es consoladora, nos infunde esperanza, nos lleva a sabernos amados de Dios, es dulce y, por ello, queremos compartirla con otros. Pero, al mismo tiempo, es amarga, porque comprobamos que es difícil para nosotros vivirla con coherencia o experimentamos que al llevarla a otros la pueden rechazarla.

8.       La Palabra nos lleva a la Caridad
Quien acoge la Palabra en su espíritu y en su vida, se siente llamado a practicar la misericordia; abre nuestros ojos para que salgamos de la tentación individualista y nos enseña el camino del amor fraterno y el compartir.

9.       La Virgen María nos acompaña en la escucha de la Palabra
Los documentos del Magisterio siempre se cierran con una referencia a la Virgen. Pero, hablando de la Palabra de Dios, es más oportuna que nunca. Porque ella se hizo esclava del Señor para que se haga en ella según la Palabra; tanto que esta se encarnó en su seno, dio carne humana a la Palabra. Por eso es proclamada como bienaventurada, porque creyó que la Palabra se cumpliría en ella, como así sucedió.

Terminemos con algunas SUGERENCIAS para celebrar el Domingo de la Palabra, expuestas en el mismo texto: hay que dar solemnidad a este domingo y, para ello, puede ser una buena idea hacer en la misa una procesión de entrada con el leccionario, que termine con su “entronización” en el lugar que tiene reservado, el ambón. La homilía de este domingo debería destacarse, exponiendo el servicio que hace a la Palabra del Señor. Puede ser un domingo apropiado para instituir en el ministerio del lectorado o para confiar a los catequistas de la parroquia el servicio de la Palabra. Se puede entregar a los fieles  la Biblia o alguno de sus libros, resaltando la importancia de leerla y meditarla, especialmente mediante la lectio divina.

Unidad Pastoral de Villaobispo


miércoles, 12 de junio de 2019

Reunión del equipo de catequistas

Aunque la tarde era más invernal que otra cosa, el fuego de la chimenea ayudó a sentirnos en casa. Era la primera vez que el equipo de catequistas no nos reuníamos en un salón parroquial, sino en una casa particular, que generosamente cedió una catequista. 

En el salón del hogar fuimos repasando la marcha de este curso que ha terminado. Los retos son muchos: ¿cómo lograr que las familias sean más corresponsables de la catequesis?, ¿cómo introducir a los niños en el lenguaje de la celebración?, ¿cómo dar continuidad a la catequesis después de las comuniones? 




Desde luego los retos son los mismos que tienen las parroquias de nuestro entorno y, al igual que ellas, no tenemos todas las respuestas. Pero juntos le dimos gracias a Dios por lo que Él nos ha permitido realizar, por los momentos buenos y los no tan buenos, por las ilusiones... incluso por los proyectos que quisimos pero no salieron....



Y, sobre todo, gracias por este magnífico equipo de catequistas. Porque ser catequista es un ministerio propio en la vida de la Iglesia; el/la  catequista es el transmisor de la fe en nombre de la comunidad cristiana, el que hace resonar (eso significa en griego catequesis) la Palabra de Dios en los niños y jóvenes.

Nos faltan cosas por hacer, hay mucho a mejorar... pero Dios sigue poniendo en nuestros corazones ilusión y alegría evangelizadora. ¡GRACIAS!

martes, 18 de diciembre de 2018

Actividades del Adviento 2018: solidaridad, convivencia, oración....


El último tramo de este Adviento ha venido cargado de actividades en nuestra Unidad Pastoral. Del 10 al 14 de diciembre, en la Casa de Cultura de Villaobispo, hemos tenido expuesto el IV Mercadillo Solidario organizado por nuestra Caritas Interparroquial. 
Por allí han ido pasando muchas personas, de todas las edades, que diariamente acuden a la Casa de Cultura, bien sea a las actividades lúdicas, a la cafetería o al consultorio médico. Como siempre nuestro equipo de voluntarios ha dado lo mejor de sí mismos en esta actividad, cuya recaudación será destinada, íntegramente, a ayudar a las familias más necesitadas de nuestro entorno.







El sábado 15 la actividad solidaria era clausurada con un concierto de villancicos del Coro municipal "Voces del Torío" y una chocolatada, servida por nuestros voluntarios. 

Gracias a todos y gracias también al ayuntamiento de Villaquilambre por cedernos su local, facilitarnos la participación del Coro y darnos toda clase de facilidades. ¡Muchas gracias!







Pero para poder compartir la Buena Noticia de Jesús con los otros también hay que nutrir el espíritu. Y no hay mejor forma de hacerlo que orando en comunidad, en torno a la Palabra de Dios, que nos infunde esperanza, nos interroga, nos sostiene, nos une. 

El lunes 17 los sacerdotes de la Unidad Pastoral invitamos a todos los miembros de los grupos parroquiales (catequistas, grupos de lectura creyente, coros, Caritas) a una convivencia en el salón parroquial de Villarrodrigo. Fuimos escuchando la Palabra de Dios, desde las profecías esperanzadoras de Jeremías hasta la fuerte llamada a la conversión del Bautista, mientras se iban encendiendo las velas de la corona del Adviento. 

Terminamos compartiendo la alegría de la venida del Señor que se hace niño por nosotros con la mesa compartida y algunos villancicos improvisados.











¡FELIZ FINAL DEL ADVIENTO Y FELIZ NAVIDAD PARA TODOS!




DOMINGO XXVII TIEMPO ORDINARIO (ciclo A)

¿QUÉ MÁS PODÍA HACER YO POR MI VIÑA QUE NO HUBIERA HECHO? COMENTARIO A LAS LECTURAS DE LA MISA      En este domingo hay una imagen que se re...