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lunes, 17 de enero de 2022

COMIENZA EL GRUPO SINODAL DE NUESTRA UNIDAD PASTORAL


    La Iglesia ha puesto en marcha un nuevo SÍNODO. El tema del Sínodo, convocado por el Papa Francisco, es: “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”. Las tres dimensiones del tema son la comunión, la participación y la misión.

    Esta palabra significa, literalmente, caminar juntos, buscar juntos los caminos por los que deben caminar nuestras comunidades cristianas en el tiempo nuevo que estamos viviendo. 

    Ahora hemos comenzado lo que se llama la fase diocesana del Sínodo El objetivo de esta fase  es consultar al Pueblo de Dios para que el Proceso Sinodal se realice a través de la escucha de todos los bautizados. Al convocar este Sínodo, el Papa Francisco invita a todos los bautizados a participar en este Proceso Sinodal que comienza a nivel diocesano.

    Juntos, todos los bautizados son el objeto del sensus fidelium, la voz viva del Pueblo de Dios. Al mismo tiempo, para participar plenamente en el acto de discernimiento, es importante que los bautizados escuchen las voces de otras personas en su contexto local, incluidas las personas que han dejado la práctica de la fe, las personas de otras tradiciones de fe, las personas sin creencias religiosas, etc.

    Esta fase diocesana es una oportunidad para que las parroquias y las diócesis encuentren, experimenten y vivan juntas el camino sinodal, descubriendo o desarrollando así las herramientas y los caminos sinodales que mejor se adapten al propio contexto local, lo que finalmente se convertirá en el nuevo estilo de las Iglesias locales en el camino de la sinodalidad.

¿QUIENES PUEDEN PARTICIPAR?

    Todos los que queramos compartir con otros acerca de la Iglesia, a todos los que les importe la Iglesia y quieran pensar juntos cuál ha de ser su futuro. Se nos convoca, en primer lugar a los que estamos ya en los grupos de la Unidad Pastoral: Catequistas, Caritas, Grupos de Lectura Bíblica, Asociación de la Medalla Milagrosa, Cofradías, Animadores de la Liturgia, Padres de niños en la catequesis, Familias, Personas que solo acuden a la Eucaristía Dominical.....

¿CUÁNDO NOS REUNIREMOS?

Tendremos tres reuniones sinodales para tratar los tres temas propuestos: 

1.     ENCUENTRO-COMUNIÓN: LUNES 24 ENERO (18 HORAS)

2.     ESCUCHA-PARTICIPACIÓN:  LUNES 7 DE FEBRERO (18 HORAS)

3.     DISCERNIMIENTO-MISIÓN: LUNES 21 DE FEBRERO (18 HORAS)

S 

Nos reuniremos en el Salón Parroquial de Villarrodrigo de las Regueras (C/Juan Fernández García, nº 30, bajo). 





jueves, 9 de septiembre de 2021

COMIENZO DE LA CATEQUESIS PARROQUIAL 2021/2022

    Queridas Familias:

    Por medio de esta carta nos dirigimos a vosotros, ahora que estamos ya volviendo todos a nuestras rutinas con la ilusión de un nuevo curso por delante. Confiamos en que el verano haya podido ser un tiempo de merecido descanso, de reponer fuerzas después de un año duro, de volver a encontrar a seres queridos de los que la dichosa pandemia nos obligó a separarnos.

    El curso pasado fue todo un reto para la catequesis, pero, con la ayuda de Dios que no nos deja, y con la buena voluntad y cooperación de todos, salió adelante. Celebramos las Primeras comuniones y la Confirmación con un sentido de responsabilidad, de alegría y de agradecimiento que, a todos, nos dejaron muy buena impresión.

    Faltaron, claro, cosas muy importantes como es la asistencia a la misa de los domingos, sin la cual la vida de fe en la que están creciendo vuestros hijos queda muy incompleta para niños y adultos. Confiamos en que ahora que las circunstancias son distintas, con vuestro compromiso, puedan y podáis participar y que, pronto, volvamos a encontrarnos compartiendo la Eucaristía.

    Se acerca un nuevo curso de la catequesis y sois varias madres las que habéis ido preguntando cómo quedará este curso. Os informamos de los horarios, que quizás ya sabéis, para que podáis ir planeando la semana y previendo, sobre todo, que no haya actividades que interfieran en la catequesis el día que corresponde. Os recuerdo los días:

                      1º: miércoles a las 18:30

                                                                 2º: jueves a las 18:30

                                                                 3º: viernes a las 18:30

Postcomunión (4º, 5º y 6º): viernes a las 18:30

         Curso de la Confirmación: a convenir con el grupo

    La periodicidad ya sabéis que quedó alterada este curso pasado con respecto a lo que era normal en años anteriores, y pasó a ser un encuentro mensual en primero y cada quince días el resto de los grupos, combinándolo con algunas tareas on-line.

    Nos reuniremos el viernes 17 el grupo de catequistas, que tendrá a Dios gracias nuevas incorporaciones, y valoraremos qué periodicidad puede tener este curso, también viendo las posibilidades concretas de los catequistas que la realizamos.

    No hace falta hacer una inscripción previa ni rellenar fichas: el primer día ya os tomaremos los datos que haya que tomar y os daremos el impreso a rellenar en el caso de primero.

    Los días de comienzo (a las 18:30) serán: 

                                 Miércoles 6 de octubre: primero

                                 Jueves 7 de octubre: segundo

                                 Viernes 8 de octubre: tercero y resto de cursos


¡Hasta pronto! 

sábado, 13 de octubre de 2018

Mensaje del DOMUND 2018

Junto a los jóvenes, llevemos el Evangelio a todos


Queridos jóvenes, deseo reflexionar con vosotros sobre la misión que Jesús nos ha confiado. Dirigiéndome a vosotros lo hago también a todos los cristianos que viven en la Iglesia la aventura de su existencia como hijos de Dios. Lo que me impulsa a hablar a todos, dialogando con vosotros, es la certeza de que la fe cristiana permanece siempre joven cuando se abre a la misión que Cristo nos confía. «La misión refuerza la fe», escribía san Juan Pablo II (Carta enc. Redemptoris missio, 2), un Papa que tanto amaba a los jóvenes y que se dedicó mucho a ellos.
El Sínodo que celebraremos en Roma el próximo mes de octubre, mes misionero, nos ofrece la oportunidad de comprender mejor, a la luz de la fe, lo que el Señor Jesús os quiere decir a los jóvenes y, a través de vosotros, a las comunidades cristianas.

La vida es una misión
Cada hombre y mujer es una misión, y esta es la razón por la que se encuentra viviendo en la tierra. Ser atraídos y ser enviados son los dos movimientos que nuestro corazón, sobre todo cuando es joven en edad, siente como fuerzas interiores del amor que prometen un futuro e impulsan hacia adelante nuestra existencia. Nadie mejor que los jóvenes percibe cómo la vida sorprende y atrae. Vivir con alegría la propia responsabilidad ante el mundo es un gran desafío. Conozco bien las luces y sombras del ser joven, y, si pienso en mi juventud y en mi familia, recuerdo lo intensa que era la esperanza en un futuro mejor. El hecho de que estemos en este mundo sin una previa decisión nuestra, nos hace intuir que hay una iniciativa que nos precede y nos llama a la existencia. Cada uno de nosotros está llamado a reflexionar sobre esta realidad: «Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 273).

Os anunciamos a Jesucristo
La Iglesia, anunciando lo que ha recibido gratuitamente (cf. Mt 10,8; Hch 3,6), comparte con vosotros, jóvenes, el camino y la verdad que conducen al sentido de la existencia en esta tierra. Jesucristo, muerto y resucitado por nosotros, se ofrece a nuestra libertad y la mueve a buscar, descubrir y anunciar este sentido pleno y verdadero. Queridos jóvenes, no tengáis miedo de Cristo y de su Iglesia. En ellos se encuentra el tesoro que llena de alegría la vida. Os lo digo por experiencia: gracias a la fe he encontrado el fundamento de mis anhelos y la fuerza para realizarlos. He visto mucho sufrimiento, mucha pobreza, desfigurar el rostro de tantos hermanos y hermanas. Sin embargo, para quien está con Jesús, el mal es un estímulo para amar cada vez más. Por amor al Evangelio, muchos hombres y mujeres, y muchos jóvenes, se han entregado generosamente a sí mismos, a veces hasta el martirio, al servicio de los hermanos. De la cruz de Jesús aprendemos la lógica divina del ofrecimiento de nosotros mismos (cf. 1 Co 1,17-25), como anuncio del Evangelio para la vida del mundo (cf. Jn 3,16). Estar inflamados por el amor de Cristo consume a quien arde y hace crecer, ilumina y vivifica a quien se ama (cf. 2 Co 5,14). Siguiendo el ejemplo de los santos, que nos descubren los amplios horizontes de Dios, os invito a preguntaros en todo momento: «¿Qué haría Cristo en mi lugar?».

Transmitir la fe hasta los confines de la tierra
También vosotros, jóvenes, por el Bautismo sois miembros vivos de la Iglesia, y juntos tenemos la misión de llevar a todos el Evangelio. Vosotros estáis abriéndoos a la vida. Crecer en la gracia de la fe, que se nos transmite en los sacramentos de la Iglesia, nos sumerge en una corriente de multitud de generaciones de testigos, donde la sabiduría del que tiene experiencia se convierte en testimonio y aliento para quien se abre al futuro. Y la novedad de los jóvenes se convierte, a su vez, en apoyo y esperanza para quien está cerca de la meta de su camino. En la convivencia entre los hombres de distintas edades, la misión de la Iglesia construye puentes inter-generacionales, en los cuales la fe en Dios y el amor al prójimo constituyen factores de unión profunda.
Esta transmisión de la fe, corazón de la misión de la Iglesia, se realiza por el “contagio” del amor, en el que la alegría y el entusiasmo expresan el descubrimiento del sentido y la plenitud de la vida. La propagación de la fe por atracción exige corazones abiertos, dilatados por el amor. No se puede poner límites al amor: fuerte como la muerte es el amor (cf. Ct 8,6). Y esa expansión crea el encuentro, el testimonio, el anuncio; produce la participación en la caridad con todos los que están alejados de la fe y se muestran ante ella indiferentes, a veces opuestos y contrarios. Ambientes humanos, culturales y religiosos todavía ajenos al Evangelio de Jesús y a la presencia sacramental de la Iglesia representan las extremas periferias, “los confines de la tierra”, hacia donde sus discípulos misioneros son enviados, desde la Pascua de Jesús, con la certeza de tener siempre con ellos a su Señor (cf. Mt 28,20; Hch 1,8). En esto consiste lo que llamamos missio ad gentes. La periferia más desolada de la humanidad necesitada de Cristo es la indiferencia hacia la fe o incluso el odio contra la plenitud divina de la vida. Cualquier pobreza material y espiritual, cualquier discriminación de hermanos y hermanas es siempre consecuencia del rechazo a Dios y a su amor.
Los confines de la tierra, queridos jóvenes, son para vosotros hoy muy relativos y siempre fácilmente “navegables”. El mundo digital, las redes sociales que nos invaden y traspasan, difuminan fronteras, borran límites y distancias, reducen las diferencias. Parece todo al alcance de la mano, todo tan cercano e inmediato. Sin embargo, sin el don comprometido de nuestras vidas, podremos tener miles de contactos pero no estaremos nunca inmersos en una verdadera comunión de vida. La misión hasta los confines de la tierra exige el don de sí en la vocación que nos ha dado quien nos ha puesto en esta tierra (cf. Lc 9,23-25). Me atrevería a decir que, para un joven que quiere seguir a Cristo, lo esencial es la búsqueda y la adhesión a la propia vocación.

Testimoniar el amor
Agradezco a todas las realidades eclesiales que os permiten encontrar personalmente a Cristo vivo en su Iglesia: las parroquias, asociaciones, movimientos, las comunidades religiosas, las distintas expresiones de servicio misionero. Muchos jóvenes encuentran en el voluntariado misionero una forma para servir a los “más pequeños” (cf. Mt 25,40), promoviendo la dignidad humana y testimoniando la alegría de amar y de ser cristianos. Estas experiencias eclesiales hacen que la formación de cada uno no sea solo una preparación para el propio éxito profesional, sino el desarrollo y el cuidado de un don del Señor para servir mejor a los demás. Estas formas loables de servicio misionero temporal son un comienzo fecundo y, en el discernimiento vocacional, pueden ayudaros a decidir el don total de vosotros mismos como misioneros.
Las Obras Misionales Pontificias nacieron de corazones jóvenes, con la finalidad de animar el anuncio del Evangelio a todas las gentes, contribuyendo al crecimiento cultural y humano de tanta gente sedienta de Verdad. La oración y la ayuda material, que generosamente son dadas y distribuidas por las OMP, sirven a la Santa Sede para procurar que quienes las reciben para su propia necesidad puedan, a su vez, ser capaces de dar testimonio en su entorno. Nadie es tan pobre que no pueda dar lo que tiene, y antes incluso lo que es. Me gusta repetir la exhortación que dirigí a los jóvenes chilenos: «Nunca pienses que no tienes nada que aportar o que no le haces falta a nadie: Le haces falta a mucha gente y esto piénsalo. Cada uno de vosotros piénselo en su corazón: Yo le hago falta a mucha gente» (Encuentro con los jóvenes, Santuario de Maipú, 17 de enero de 2018).

Queridos jóvenes: el próximo octubre misionero, en el que se desarrollará el Sínodo que está dedicado a vosotros, será una nueva oportunidad para hacernos discípulos misioneros, cada vez más apasionados por Jesús y su misión, hasta los confines de la tierra. A María, Reina de los Apóstoles, a los santos Francisco Javier y Teresa del Niño Jesús, al beato Pablo Manna, les pido que intercedan por todos nosotros y nos acompañen siempre.


Vaticano, 20 de mayo de 2018, Solemnidad de Pentecostés.
Francisco

lunes, 21 de mayo de 2018

Confirmación de adultos

En la solemne misa del Domingo de Pentecostés, con el que concluye el tiempo de la Pascua, en el marco inigualable de la Santa Iglesia Catedral de León, el grupo de adultos que se han preparado en nuestra Unidad Pastoral fueron confirmados por el Obispo D. Julián.
Les acompañaron sus catequistas, Jeremías García, seminarista que realiza el aprendizaje pastoral con nosotros, y el catequista de confirmación Gregory. Enhorabuena a todos ellos y sus familias por este gran paso de fe.

martes, 27 de febrero de 2018

DÍA DEL SEMINARIO 2018


 
“APÓSTOLES PARA LOS JÓVENES”

Ante el “Día del Seminario”

 
            Queridos diocesanos:

            El domingo 18 de marzo, al no ser festiva este año la solemnidad de San José, se celebra el Día del Seminario, la jornada eclesial dedicada a recordar a todos los fieles cristianos la institución en la que se forman los futuros presbíteros que han de prolongar la misión del Buen Pastor entre nosotros.

            La jornada está inmersa, además, en nuestro “Año pastoral diocesano vocacional” que impregna todas las actividades relacionadas con la misión de la Iglesia en nuestra diócesis. La iniciativa ha surgido en buena medida ante la “falta de vocaciones al ministerio sacerdotal con el consiguiente descenso en el número de alumnos del ‘Seminario Diocesano de San Froilán’ aun contando con la aportación del ‘Seminario Diocesano Misionero Redemtoris Mater “Virgen del Camino’, erigido el 27 de noviembre de 2007” (Decreto de 21-VII-2017). Nuestra diócesis, cuenta en este momento con 136 sacerdotes en activo, de los que 67 ejercen su ministerio en León capital y 69 en el ámbito restante integrando 13 arciprestazgos y al servicio de 757 parroquias, la inmensa mayoría rurales y muy reducidas en población, además de dedicarse a otros servicios pastorales como capellanías, acompañamiento de asociaciones de fieles, etc. No hago referencia ahora a otras dedicaciones confiadas a los religiosos y religiosas e incluso a los fieles laicos cuya actividad es necesaria y muy valiosa también. Pero ni unos ni otros pueden sustituir en algunas funciones pastorales a quienes han sido consagrados por el sacramento del Orden para presidir la comunidad cristiana, celebrar la Eucaristía, perdonar los pecados, ungir a los enfermos, etc.

Se trata, además, de llevar a cabo la misión evangelizadora y pastoral de la Iglesia en nuestra sociedad cada día más secularizada e indiferente ante la fe y la vida cristiana. El “Año pastoral diocesano vocacional” quiere dar una respuesta a estas preocupaciones y, especialmente, mostrar el atractivo del mensaje de Jesús que sigue llamando, hoy como ayer, a participar en la misión de anunciar el evangelio y transformar el corazón de los hombres. Por eso, durante todo el curso se vienen realizando actividades orientadas a mostrar la belleza de la vocación cristiana en general y de la llamada del Señor para el ministerio sacerdotal en concreto.

El lema del “Día del Seminario” de este año: “Apóstoles para los jóvenes”, alude a la celebración, en octubre próximo, de una asamblea del Sínodo de los Obispos dedicada a este tema: «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional». La Iglesia quiere acompañar a los jóvenes para que reconozcan y acojan la llamada al amor y a la vida en plenitud, y también pedir a los mismos jóvenes que nos ayuden a identificar las modalidades más eficaces hoy para anunciar la Buena Noticia. Para realizar esta tarea necesitamos “apóstoles”, y en concreto jóvenes dispuestos a seguir a Jesucristo especialmente como sacerdotes, es decir, dejándolo todo como hicieron los primeros discípulos de Jesús que se fueron con él, se formaron a su lado y después de la resurrección se desparramaron por todo el mundo. Nos va en ello el presente y el futuro de la fe y de la vida cristiana entre nosotros. Por eso os confío esta jornada y espero que la asumáis con compromiso y esperanza. Nos va en ello el presente y, sobre todo, el futuro de nuestra Iglesia diocesana. Gracias.

 

+ Julián, Obispo de León

 

viernes, 20 de octubre de 2017

CONFIRMACIÓN ADULTOS 2017-8

PREPARACIÓN DE ADULTOS PARA LA

CONFIRMACIÓN

(A PARTIR DE 17 AÑOS)

 
COMIENZO: SÁBADO 11 DE NOVIEMBRE A LAS 12 EN EL CENTRO DE LAS HIJAS DE LA CARIDAD (VILLAOBISPO DE LAS REGUERAS, CALLE REAL, 20)
MÁS INFORMACIÓN: EN LAS PARROQUIAS DE LA UNIDAD PASTORAL 
 
UNIDAD PASTORAL- VILLAOBISPO, VILLARRODRIGO, VILLAMOROS, ROBLEDO, VILLANUEVA, CANALEJA Y CASTRILLINO

sábado, 15 de octubre de 2016

¡Bienvenidos seminaristas!

Durante esta semana, en las distintas parroquias de nuestra Unidad Pastoral, hemos recibido con mucha alegría a los dos seminaristas que vienen a colaborar durante este año pastoral con nosotros. Ambos estudian para ser sacerdotes en el Seminario Redemptoris Mater Virgen del Camino de nuestra diócesis.
Israel Nieves(a la derecha en la foto) es natural de Colombia y Bernardine Wilbens es de Haití. Ambos sintieron la vocación sacerdotal y, dejándolo todo, partieron para realizarla allí donde Dios quisiera ponerles.
Su colaboración será sobre todo con la catequesis y dirigiendo celebraciones dominicales de la Palabra en las parroquias.
¡Bienvenidos hermanos, contad con nuestra oración y afecto y gracias por venir!

viernes, 27 de noviembre de 2015

7 PASOS PARA QUE UN HIJO VUELVA A LA FE (SIN PRISAS NI QUEMAR ETAPAS)

 
 Pensad en lo que esto significa: en los últimos 20-30 años, la mitad de los niños que han sido bautizados o que han recibido la confirmación y la mitad de los jóvenes que se han casado probablemente han abandonado la Iglesia.
    
En los últimos años, he hablado con miles de católicos de Estados Unidos tanto en grandes convenciones como en pequeñas parroquias y otros lugares. 


 Al final de cada charla hay siempre un tiempo de debate e inevitablemente, sea cual sea el tema de mi charla, la pregunta más habitual que me plantean es, en cualquiera de sus versiones, la siguiente: "Mi hijo ha abandonado la fe y estoy destrozado. ¿Qué puedo hacer?”

Un estudio reciente del Pew Research Center concluyó que la mitad de los jóvenes estadounidenses (exactamente el 50%) que crecieron como católicos no se identifican ahora como tales. 


 Otra de las conclusiones de este estudio es que cuatro de cada cinco católicos que abandonaron la Iglesia lo hicieron antes de los 23 años. 

 Lo que significa que no eran adultos de edad media decepcionados con los cambios aportados tras el Vaticano II, sino que son nuestros hijos e hijas los que abandonan la Iglesia en el Instituto, en la Universidad.

 La mayoría de nosotros conoce esta situación por propia experiencia. Todos conocemos padres en nuestra parroquia que están dolidos por la lejanía de sus hijos. Puede ser incluso que sean nuestros hijos e hijas los que se han distanciado.


El enfado e intentar dar respuestas rápidas a preguntas no formuladas no es eficaz

Padres indefensos y desesperanzados
 Cada vez que hablo con padres que tienen este problema, suelen usar las palabras “indefenso” y “sin esperanza”. 

Se sienten indefensos porque sus hijos desconectan o los ignoran cada vez que hablan de religión. Y están sin esperanza porque piensan que es imposible que sus hijos vuelvan. 

 Estos padres están desesperadamente necesitados de hacer algo, pero no saben el qué.

 Estoy convencido de que lo que más necesitan es un plan, porque tal como dice el escritor francés Antoine de Saint-Exupéry: “Un objetivo sin un plan es un deseo”. No es suficiente sentarse y desear que nuestros hijos vuelvan. Necesitamos una hoja de ruta que haya sido verificada.

 Esta es la razón por la que pasé varios meses investigando el problema, hablando con expertos y con personas que se habían alejado y habían vuelto, todo para determinar qué es lo que realmente funciona para atraer de nuevo a los jóvenes. 

 El resultado ha sido un curso por vídeo dividido en 16 partes y un libro que une los mejores consejos, instrumentos y estrategias, titulado: “VOLVER: Cómo hacer volver a tu hijo a la Iglesia” y que se puede encontrar [en inglés] en ReturnGameplan.com.

7 pasos para acercar tus hijos a la fe
 A continuación indicamos siete estrategias sencillas que puedes utilizar a partir de ahora para hacer volver a tu hijo. No es un esquema para una conversión rápida, porque estos pasos necesitan meses o años. Pero son indicaciones que se han verificado en el camino que lleva de nuevo a la fe.

1. Oración, ayuno y sacrificio
 Si no haces estas tres cosas, puedes olvidarte de los otros pasos. Empieza a rezar desde ahora cada día durante 5-10 minutos por la vuelta de tu hijo. La parábola de Jesús sobre la viuda persistente en la oración (Lc 18, 1-8) confirma que Dios ama la oración continua, incluso si rezas pidiendo cada día por la misma necesidad. No abandones y no pienses que tu oración es ignorada e inútil. Recuerda las oraciones de Santa Mónica por su hijo, San Agustín.

Ayuna y haz sacrificios por tu hijo. Ayuna una vez al día, no utilices Facebook o Netflix durante una semana o soporta voluntariamente un pequeño dolor. Ofrece tus sufrimientos a Dios por tu hijo. Únelos a la cruz y pide que Él llene de nuevo de gracia la vida de tu hijo.

2. Fórmate: Biblia y Catecismo
 No puedes ofrecer lo que no tienes. Seguramente la idea de compartir la fe te entusiasma, pero entusiasmo y buena voluntad no te llevarán muy lejos. Tienes que conocer tu fe. Las mejores dos fuentes son la Biblia y el Catecismo. Familiarízate con ellas y léelas cada día, en pequeñas dosis.

 Después busca buenos libros católicos que te ayudarán a explicar y defender la fe; así estarás preparado cuando tu hijo te revele sus principales problemas con la Iglesia.

3. Plantar las semillas
 Antes de que empieces a discutir sobre Dios o la Iglesia con tu hijo, tienes que plantar pequeñas semillas de fe y confianza en su vida. Una semilla es el amor incondicional. Tu hijo tiene que saber que le amas a pesar de todo: a pesar de sus elecciones morales o de su lejanía de la Iglesia. Debe saber que deseas por completo su bien. Sólo entonces te escuchará.

 Deberías empezar plantando "semillas-regalo" en su vida, como DVDs, libros o CDs que le hagan reconsiderar su posición sobre la Iglesia. Muchas de las personas que han vuelto a la Iglesia han indicado a uno de estos recursos como instrumental para su vuelta. Deja un opúsculo en su mesa, envíale un DVD o deja un CD en su coche.

4. Empezar la conversación
En un determinado momento, necesitarás iniciar un diálogo sobre Dios y la Iglesia. Podrías decir: "¿Puedo preguntarte algo? Me pregunto si un día serás capaz de hablar sobre temas espirituales. Sé que tú relación con la Iglesia no es clara, ¿pero estarás dispuesto a hablar sobre ello algún día conmigo? Sólo quiero oír lo que tienes que decir".

¡Y haz sólo esto: escuchar! 

Tu objetivo es saber porqué tu hijo se alejó de la Iglesia. Las razones que te dé pueden ser distintas a las que tu esperas. 

Pregúntale en qué cree y porqué; y qué le alejó.

No respondas de inmediato a las objeciones o las críticas, acéptalas. Esto implica que tendrás que morderte la lengua, pero ¡vale la pena!

5. Impulsar el diálogo
Ahora ya sabes porqué tu hijo se alejó de la Iglesia. Tal vez se ha alejado involuntariamente. Tal vez ha cambiado de religión. Tal vez no está de acuerdo con la enseñanza moral de la Iglesia. O tal vez es que ya no cree en Dios. Cualquiera que sea el motivo, ha llegado el momento de discutir sobre estos factores.

Habla con alegría y de manera positiva para aclarar cualquiera de sus ideas equivocadas. Por ejemplo, si dice: "Nunca crecí espiritualmente como católico”, lo más seguro es que nunca entendió del todo la Eucaristía o nunca se le enseñó nada sobre los grandes maestros espirituales de nuestra tradición. Propónselos con amabilidad y anímale a reconsiderar sus ideas.

6. Invítale y conéctalo
Cuando tu hijo muestre curiosidad e inclinación a volver, invítale a un evento de la parroquia. Puede ser un retiro de fin de semana, como Cristo Renueva su Parroquia o un Cursillo de Cristiandad; o un pequeño grupo parroquial de estudio o un evento comunitario. Tu objetivo es acompañarle en la vida de la parroquia, para que así restablezca los vínculos comunitarios de fe.

Si tu hijo está en la universidad, anímale a que se ponga en contacto con la organización católica presente en la misma, como FOCUS (www.focus.org) o el Newman Center. Sus líderes estarán encantados de hablar con él y ayudarle en su viaje.

Pero no te precipites. Invítale sólo después de que él haya expresado su deseo de volver, pues en caso contrario conseguirías sólo que se aleje de nuevo.

7. Cerrar el círculo
Por último, tienes que ayudar a tu hijo a reconciliarse formalmente con la Iglesia. Mucha gente, cuando llega este momento, se queda bloqueada. Un sacerdote me explicó una vez el caso de una señora que había abandonado la Iglesia cuando era adolescente y permaneció alejada durante más de treinta años. ¿Su motivo? No sabía cómo volver.

No dejes que esto suceda. Cuando tu hijo ya esté preparado para volver, habla con tu párroco y determina los pasos justos para cerrar el círculo.

Tal vez sólo necesita una buena confesión, o tal vez lo más apropiado para él sea el Rito de la Iniciación Cristiana de Adultos (RICA). Un buen sacerdote puede valorar la situación y determinar los mejores pasos que hay que seguir.

Obviamente, sólo hemos rascado la superficie de esta hoja de ruta. Para profundizar más, ver los consejos y estrategias de “RETURN”.

La clave es no perder nunca la esperanza. Desesperanza no es una palabra del diccionario de Dios. Mientras tu hijo siga respirando, existe la esperanza. Dios ama a tu hijo más incluso que tú mismo. Por mucho que puedas desear que tu hijo vuelva a casa, 

Dios desea su vuelta infinitamente más y trabaja incesantemente para que esto suceda, incluso cuando la situación parece desesperada.

Confía en Dios, pídele que siga actuando en la vida de tu hijo y confía en Su ayuda para que vuelva a casa.

 
 

DOMINGO XXVII TIEMPO ORDINARIO (ciclo A)

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