jueves, 15 de octubre de 2026

DOMINGO XXIX TIEMPO ORDINARIO (ciclo A) DOMUND

 DADLE A DIOS LO QUE ES DE DIOS


COMENTARIO A LAS LECTURAS DE LA MISA

    Las parábolas que Jesús dirige a las autoridades religiosas de Israel, y que hemos escuchado en los tres domingos anteriores, son mensajes fuertes, poderosas llamadas de atención que no les dejaron indiferentes: los dos hijos, los viñadores malvados y el banquete rechazado.

    Jesús al hablarles así, a ellos cuya autoridad moral y política nadie se atrevía a cuestionar, pone en crisis el sistema religioso-político que les sostenía y beneficiaba. Lo hace para invitarles a la conversión, abriéndose a la novedad del Reino que con él comienza. Jesús no da a nadie por perdido, ni siquiera a aquellos que parecían más cerrados a sus palabras de vida.

    Las crisis no son necesariamente malas, porque pueden remover y transformar situaciones que no son buenas. Cuando Jesús dice “No he venido a traer paz, sino división”, se está refiriendo a esto precisamente. Hay situaciones de injusticia, de opresión, de muerte, que deben ser puestas en crisis si se quiere que surja algo nuevo y mejor.

    También los cristianos deberíamos ser una fuerza en el mundo que ponga en crisis situaciones que, no por ser normales, son buenas. Pensemos, como ejemplo, en la terrible desigualdad de nuestro mundo, en el que millones de personas no tienen lo mínimo para vivir mientras en nuestro mundo desarrollado se destruyen alimentos en stock para que no decaigan los precios.

    Avanza mucho el desarrollo de la Inteligencia Artificial, pero parece que retrocede cada día la compasión y la sensibilidad ante el sufrimiento de los otros, la Inteligencia Emocional.

    ¿Porque algo sea normal significa que sea justo? ¿No deben ser puestas en crisis muchas situaciones habituales si queremos un mundo según la voluntad de Dios?

    Hoy que celebramos el domingo misionero del DOMUND tenemos muy presentes a nuestros misioneros. Si ellos y ellas se conformaran con cómo está nuestro mundo se quedarían en sus casas, disfrutando de comodidades y sin exponer su vida. Pero el evangelio les ha hecho ir allí donde el Señor no es conocido o donde las condiciones de vida de las personas tienen que ser dignificadas.

    El lema de este año, “Uno en Cristo, unidos en la misión”, nos recuerda que los misioneros no hacen lo que hacen por simple altruismo, tienen una motivación de fe más profunda: quieren ser un signo de Cristo participando de su misión: transformar este mundo según el evangelio.

    Jesús, cumpliendo la voluntad del Padre, trae un mensaje que pone en tela de juicio lo que es injusto. Los fariseos y los herodianos, aunque eran enemigos entre ellos, hacen frente común contra Jesús.

    Le tienden una trampa de la que no parece sencillo que salga bien: si contesta que se debe pagar el tributo al emperador opresor del pueblo le acusarán de colaborar con los que explotan, pero si contesta que no se debe pagar, le acusarán de enemigo del orden y revolucionario peligroso.

    La respuesta de Jesús surge de la sabiduría de Dios. “A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”.

    ¿Qué imagen lleva grabada la moneda? La del emperador, luego dádsela a él, que deberá responder ante Dios, como todo gobernante, por lo que haya hecho con el pueblo al que debe servir. 

    Ciro, el rey de Persia, que aparece en la primera lectura, sin ser israelita era un rey justo, que permitió la vuelta de los exiliados y fue humano con ellos; por eso se le llama Ungido, que es lo que significa Mesías. Hay gobernantes buenos y malos; oremos por todos, para que desempeñen rectamente su misión por la cual deberán responder ante el Juez justo.

    ¿Qué imagen lleva cada hombre y mujer impresa? La imagen de Dios, porque dice el relato del Génesis que estamos creados a su imagen y semejanza. Luego cada uno de nosotros se debe a Dios y a nadie más.

    No somos propiedad de nada ni de nadie, le pertenecemos solamente a Dios. ¿Le doy a Dios lo que es de Dios? Es decir, ¿me doy a mí mismo, viviendo como hijo o hija suyo, libre y digno?

    ¿O sirvo a otros diosecillos falsos, como la ambición, las ideas políticas, los bienes materiales, que me quitan la libertad y la dignidad?

    De la palabra de Dios de este domingo surgen enseñanzas importantes, como cada domingo:

    No podemos ser conformistas con las situaciones que no están bien a nuestro alrededor y que no son según el evangelio. Como Jesús debemos ser profetas, testigos de otro modo diferente de vivir, aunque nos parezca que nada va a cambiar.

    Vivimos en el mundo y vivimos en la sociedad; si alguien está obligado a ser honrados, leales, rectos, buenos ciudadanos somos los discípulos de Jesús: dad al César lo que sea del César.

    Llevamos la imagen de Dios impresa en nosotros y, por eso, nos debemos por completo a Dios. A Dios no le podemos dar las migajas de nuestro tiempo, lo que nos sobra de amor y de atención. “Amarás a Dios sobre todo” es el primero de los mandamientos, y este evangelio también nos lo recuerda.

 


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