lunes, 6 de julio de 2026

DOMINGO XV TIEMPO ORDINARIO (ciclo A)

 SALIÓ EL SEMBRADOR A SEMBRAR...


COMENTARIO A LAS LECTURAS DE LA MISA

En el tiempo anterior a la reforma de la liturgia de la misa, que ya solo los más mayores recuerdan, había solo unas pocas lecturas que, además, se leían en latín. En pocas casas había una Biblia, aunque sí había misales y misalitos y libros de la Historia Sagrada.

Todo eso cambió hace más de 50 años con el Concilio Vaticano II, en el que se mandó que se abriera el acceso pleno de todos los fieles católicos a la Sagrada Escritura. Las lecturas de la misa se enriquecieron con tres ciclos diferentes, se empezó a proclamar la Palabra de Dios en cada celebración de la Iglesia, se crearon grupos de lectura bíblica en las parroquias... y tantas otras iniciativas como tenemos actualmente.

En nuestro tiempo, como nunca en todos los siglos precedentes, tenemos, si queremos, un contacto muy abundante con la Palabra. Y si venimos a la eucaristía y prestamos atención, recibimos una siembra abundante de la Palabra de Dios a lo largo del año.

En la primera lectura de hoy, tomada del profeta Isaías, Dios nos dice que su Palabra es eficaz. No vuelve a él vacía, sino que como la lluvia y la nieve fecundan la tierra, así su Palabra viva cumple su deseo y lleva a cabo su encargo.

Por parte de Dios, su Palabra es siempre eficaz, se cumple, es transformadora y salvadora en nosotros. Pero, en el evangelio, Jesús, con su parábola, añade algo muy importante: el fruto que produce esta semilla de la Palabra de Dios no depende solo de su fecundidad, que está garantizada, sino de la tierra sobre la que esa siembra cae.

Y esa tierra somos nosotros, que la escuchamos y recibimos.

Jesús sembraba continuamente la Palabra de Dios en la gente. A veces creemos que la mayor parte de su tiempo lo dedicaba a hacer milagros y curaciones. Pero, realmente, Jesús se dedica la mayor parte del tiempo a anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios. Siembra generosamente, “a voleo”, como en la parábola, y unas veces encuentra corazones abiertos y otras corazones cerrados y mentes hostiles.

De su misma experiencia como sembrador infatigable de la Palabra, toma Jesús esta parábola, que describe tres situaciones posibles, las que Él encontraba:

Las semillas esparcidas caen al borde del camino: se escucha pero sin interés, sin entender ni ganas de hacerlo. Es lo que sucede cuando estamos en el templo pensando en otras cosas, sin dar oportunidad a que la Palabra entre en nosotros. Se oye, pero no se escucha, porque venimos a cumplir solamente.

Las semillas caen en terreno pedregoso: escuchamos la Palabra durante muchos años, pero no terminamos de aceptar el evangelio de Jesucristo ni sus valores, somos cristianos tibios y a medias, porque realmente nuestra vida diaria funciona según otros criterios muy distintos, nada espirituales. Crecen las malezas, vienen las dificultades, y la fe que creíamos tener se desvanece. ¿Cuántas personas dicen “yo antes si iba a la iglesia y era muy creyente, pero me paso esto o aquello o me junte con estas personas y deje de creer y de practicar la fe”?

Las semillas caen en tierra buena: escuchamos la Palabra de Dios y nos dejamos tocar por ella. Dejamos que nos interrogue, que nos cuestione, no la acallamos para que no moleste, sino que hacemos el esfuerzo continuo de convertirnos y cambiar. Jesús dice que en unos da el fruto de ciento, sesenta o treinta. No se trata de que dé en todos el mismo fruto, sino de que todos la acojamos y entendamos con la tierra de la mente y el corazón bien dispuestos.

Ante la Palabra de este domingo me puedo preguntar:

¿Con qué actitud estoy yo en la iglesia cuando se proclaman las lecturas de la Palabra de Dios?

¿Dónde está mi mente y mi corazón mientras las oigo?

¿Encuentra en mí tierra buena, deseo de conversión y superación para que pueda dar su fruto?

Y también me puedo preguntar: ¿soy colaborador con el sembrador y la llevo a otros, a mi familia, a mis amigos y vecinos?

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

DOMINGO XV TIEMPO ORDINARIO (ciclo A)

 SALIÓ EL SEMBRADOR A SEMBRAR... COMENTARIO A LAS LECTURAS DE LA MISA En el tiempo anterior a la reforma de la liturgia de la misa, que ya s...