Parroquias de Villaobispo de las Regueras, Villamoros de las Regueras, Villarrodrigo de las Regueras, Robledo de Torío, Villanueva del Árbol y anejos de Canaleja de Torío y Castrillino
martes, 7 de octubre de 2025
miércoles, 5 de marzo de 2025
MENSAJE PAPA FRANCISCO CUARESMA 2025
CAMINEMOS JUNTOS EN LA ESPERANZA
Queridos hermanos y hermanas:
Con el signo penitencial de las cenizas en la cabeza, iniciamos la peregrinación anual de la santa cuaresma, en la fe y en la esperanza. La Iglesia, madre y maestra, nos invita a preparar nuestros corazones y a abrirnos a la gracia de Dios para poder celebrar con gran alegría el triunfo pascual de Cristo, el Señor, sobre el pecado y la muerte, como exclamaba san Pablo: «La muerte ha sido vencida. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está tu aguijón?» ( 1 Co 15,54-55). Jesucristo, muerto y resucitado es, en efecto, el centro de nuestra fe y el garante de nuestra esperanza en la gran promesa del Padre: la vida eterna, que ya realizó en Él, su Hijo amado (cf. Jn 10,28; 17,3) [1].
En esta cuaresma, enriquecida por la gracia del Año jubilar, deseo ofrecerles algunas reflexiones sobre lo que significa caminar juntos en la esperanza y descubrir las llamadas a la conversión que la misericordia de Dios nos dirige a todos, de manera personal y comunitaria.
Antes que nada, caminar. El lema del Jubileo, “Peregrinos de esperanza”, evoca el largo viaje del pueblo de Israel hacia la tierra prometida, narrado en el libro del Éxodo; el difícil camino desde la esclavitud a la libertad, querido y guiado por el Señor, que ama a su pueblo y siempre le permanece fiel. No podemos recordar el éxodo bíblico sin pensar en tantos hermanos y hermanas que hoy huyen de situaciones de miseria y de violencia, buscando una vida mejor para ellos y sus seres queridos.
Surge aquí una primera llamada a la conversión, porque todos somos peregrinos en la vida. Cada uno puede preguntarse: ¿Cómo me dejo interpelar por esta condición? ¿Estoy realmente en camino o un poco paralizado, estático, con miedo y falta de esperanza; o satisfecho en mi zona de confort? ¿Busco caminos de liberación de las situaciones de pecado y falta de dignidad? Sería un buen ejercicio cuaresmal confrontarse con la realidad concreta de algún inmigrante o peregrino, dejando que nos interpele, para descubrir lo que Dios nos pide, para ser mejores caminantes hacia la casa del Padre. Este es un buen “examen” para el viandante.
En segundo lugar, hagamos este viaje juntos. La vocación de la Iglesia es caminar juntos, ser sinodales [2]. Los cristianos están llamados a hacer camino juntos, nunca como viajeros solitarios. El Espíritu Santo nos impulsa a salir de nosotros mismos para ir hacia Dios y hacia los hermanos, y nunca a encerrarnos en nosotros mismos [3]. Caminar juntos significa ser artesanos de unidad, partiendo de la dignidad común de hijos de Dios (cf. Ga 3,26-28); significa caminar codo a codo, sin pisotear o dominar al otro, sin albergar envidia o hipocresía, sin dejar que nadie se quede atrás o se sienta excluido. Vamos en la misma dirección, hacia la misma meta, escuchándonos los unos a los otros con amor y paciencia.
En esta cuaresma, Dios nos pide que comprobemos si en nuestra vida, en nuestras familias, en los lugares donde trabajamos, en las comunidades parroquiales o religiosas, somos capaces de caminar con los demás, de escuchar, de vencer la tentación de encerrarnos en nuestra autorreferencialidad, ocupándonos solamente de nuestras necesidades. Preguntémonos ante el Señor si somos capaces de trabajar juntos como obispos, presbíteros, consagrados y laicos, al servicio del Reino de Dios; si tenemos una actitud de acogida, con gestos concretos, hacia las personas que se acercan a nosotros y a cuantos están lejos; si hacemos que la gente se sienta parte de la comunidad o si la marginamos [4]. Esta es una segunda llamada: la conversión a la sinodalidad.
En tercer lugar, recorramos este camino juntos en la esperanza de una promesa. La esperanza que no defrauda (cf. Rm 5,5), mensaje central del Jubileo [5], sea para nosotros el horizonte del camino cuaresmal hacia la victoria pascual. Como nos enseñó el Papa Benedicto XVI en la Encíclica Spe salvi, «el ser humano necesita un amor incondicionado. Necesita esa certeza que le hace decir: “Ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro” ( Rm 8,38-39)» [6]. Jesús, nuestro amor y nuestra esperanza, ha resucitado [7], y vive y reina glorioso. La muerte ha sido transformada en victoria y en esto radica la fe y la esperanza de los cristianos, en la resurrección de Cristo.
Esta es, por tanto, la tercera llamada a la conversión: la de la esperanza, la de la confianza en Dios y en su gran promesa, la vida eterna. Debemos preguntarnos: ¿poseo la convicción de que Dios perdona mis pecados, o me comporto como si pudiera salvarme solo? ¿Anhelo la salvación e invoco la ayuda de Dios para recibirla? ¿Vivo concretamente la esperanza que me ayuda a leer los acontecimientos de la historia y me impulsa al compromiso por la justicia, la fraternidad y el cuidado de la casa común, actuando de manera que nadie quede atrás?
Hermanas y hermanos, gracias al amor de Dios en Jesucristo estamos protegidos por la esperanza que no defrauda (cf. Rm 5,5). La esperanza es “el ancla del alma”, segura y firme [8]. En ella la Iglesia suplica para que «todos se salven» ( 1 Tm 2,4) y espera estar un día en la gloria del cielo unida a Cristo, su esposo. Así se expresaba santa Teresa de Jesús: «Espera, espera, que no sabes cuándo vendrá el día ni la hora. Vela con cuidado, que todo se pasa con brevedad, aunque tu deseo hace lo cierto dudoso, y el tiempo breve largo» ( Exclamaciones del alma a Dios, 15, 3) [9].
Que la Virgen María, Madre de la Esperanza, interceda por nosotros y nos acompañe en el camino cuaresmal.
martes, 3 de septiembre de 2024
GRUPOS DE LECTURA CREYENTE DE LA BIBLIA
GRUPOS
DE LECTURA CREYENTE DE LA BIBLIA
CURSO 2024-2025
GRUPO DE VILLARRODRIGO DE LAS REGUERAS
REUNIÓN: LUNES A LAS 18 HORAS EN EL SALÓN PARROQUIAL DE VILLARRODRIGO (C/Juan
Fernández García, nº 30, bajo)
Inicio: Lunes 23 de
septiembre
GRUPO DE VILLAOBISPO DE LAS REGUERAS
REUNIÓN: VIERNES A LAS
18:30 HORAS EN LA CASA PROVINCIAL DE LAS HIJAS DE LA CARIDAD (C/ Real, 20)
Inicio: Viernes 4 de octubre
*No es necesario tener conocimientos previos de Biblia.
Conocer la Biblia es entrar a un mundo maravilloso, te permite conocer mejor a Dios, conocerte a ti mismo y a los demás.
jueves, 29 de agosto de 2024
COMIENZO DE LA CATEQUESIS PARROQUIAL
Buenos días familias.
Como cada año al llegar estas fechas de cercanía al inicio del curso os hacemos llegar la propuesta de la Catequesis de Iniciación Cristiana.
Como ya sabéis es una ayuda, que creemos valiosa, para el crecimiento en la fe de vuestros hijos.
Es una catequesis familiar porque se hace con y para las familias.
Y es una catequesis parroquial porque detrás está la comunidad cristiana de las parroquias que forman nuestra Unidad Pastoral.
Queremos comenzar el *jueves 10 de octubre a las 18:30* en las dependencias de las Hijas de la Caridad con un encuentro para todos los niveles.
Ya a la semana siguiente el jueves a la misma hora empezaría primero y segundo (esta semana no habría los miércoles) y el viernes a la misma hora tercero y post-comunión.
Os esperamos a todos y deseamos que sea un curso feliz y lleno de momentos importantes.
jueves, 15 de febrero de 2024
miércoles, 13 de diciembre de 2023
¿POR QUÉ PONER UN BELÉN EN CASA? Responde el Papa Francisco
Queridos
hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Dentro de
una semana será Navidad. En estos días, mientras corremos para hacer los
preparativos de la fiesta, podemos preguntarnos: “¿Cómo me preparo para el
nacimiento del festejado?” Un modo sencillo pero eficaz de prepararse es hacer
el belén Este año yo también he seguido este camino: fui a Greccio, donde San
Francisco hizo el primer belén, con los lugareños. Y escribí una carta para
recordar el significado de esta tradición, lo que significa el belén en el
tiempo de Navidad.
En
efecto, el pesebre «es como un Evangelio vivo» (Carta apostólica Admirabile
signum, 1). Lleva el Evangelio a los lugares donde uno vive: a las casas, a las
escuelas, a los lugares de trabajo y de reunión, a los hospitales y a las
residencias de ancianos, a las cárceles y a las plazas. Y allí donde vivimos
nos recuerda algo esencial: que Dios no permaneció invisible en el cielo, sino
que vino a la Tierra, se hizo hombre, un niño. Hacer el pesebre es celebrar la
cercanía de Dios. Dios siempre estuvo cerca de su pueblo, pero cuando se
encarnó y nació, estuvo muy cerca, muy cerca. Hacer el belén es celebrar la
cercanía de Dios, es redescubrir que Dios es real, concreto, vivo y palpitante.
Dios no es un señor lejano ni un juez distante, sino Amor humilde, descendido
hasta nosotros. El Niño en el pesebre nos transmite su ternura. Algunas
figuritas representan al Niño con los brazos abiertos, para decirnos que Dios
vino a abrazar nuestra humanidad. Entonces es bonito estar delante del pesebre
y allí confiar nuestras vidas al Señor, hablarle de las personas y situaciones
que nos importan, hacer con Él un balance del año que está llegando a su fin,
compartir nuestras expectativas y preocupaciones.
Junto a
Jesús vemos a la Virgen y a san José. Podemos imaginar los pensamientos y
sentimientos que tuvieron cuando el Niño nació en la pobreza: alegría, pero
también consternación. Y también podemos invitar a la Sagrada Familia a nuestra
casa, donde hay alegrías y preocupaciones, donde cada día nos levantamos,
comemos y dormimos cerca de nuestros seres queridos. El pesebre es un Evangelio
doméstico. La palabra pesebre significa literalmente “comedero”, mientras que
la ciudad del pesebre, Belén, significa “casa del pan”. Pesebre y casa del pan:
el belén que hacemos en casa, donde compartimos comida y afecto, nos recuerda
que Jesús es el alimento, el pan de vida (cf. Jn 6,34). Es Él quien alimenta
nuestro amor, es Él quien da a nuestras familias la fuerza para seguir adelante
y perdonarnos.
El
pesebre nos ofrece otra enseñanza de vida. En los ritmos de hoy, a veces
frenéticos, es una invitación a la contemplación. Nos recuerda la importancia
de detenernos. Porque sólo cuando sabemos recogernos podemos acoger lo que
cuenta en la vida. Sólo si dejamos el estruendo del mundo fuera de nuestras
casas nos abrimos a escuchar a Dios, que habla en silencio. El pesebre es
actual, es la actualidad de cada familia. Ayer me regalaron una figura de un
belén especial, una pequeña, llamada: “Dejemos descansar a mamá”. Representaba
a la Virgen dormida y a José que hacía que el Niño se durmiera. Cuántos de
vosotros tienen que repartir la noche entre marido y mujer por el niño o la
niña que llora, llora, llora, llora. “Dejemos que mamá descanse” es la ternura
de una familia, de un matrimonio.
El
pesebre es más actual que nunca, cuando cada día se fabrican en el mundo tantas
armas y tantas imágenes violentas que entran por los ojos y el corazón. El
pesebre es, en cambio, una imagen artesanal de la paz. Por eso es un Evangelio
vivo.
Queridos
hermanos y hermanas, del pesebre podemos sacar también una enseñanza sobre el
sentido mismo de la vida. Vemos escenas cotidianas: los pastores con las
ovejas, los herreros que baten el yunque, los molineros que hacen pan; a veces
se insertan paisajes y situaciones de nuestros territorios. Está bien, porque
el pesebre nos recuerda que Jesús viene a nuestra vida concreta. Y esto es
importante. Hacer un pequeño belén, en casa, siempre, porque es el recuerdo de
Dios que vino entre nosotros, nació entre nosotros, nos acompaña en la vida, es
hombre como nosotros, se hizo hombre como nosotros. En la vida diaria ya no
estamos solos, Él vive con nosotros. No cambia mágicamente las cosas pero, si
lo acogemos, todo puede cambiar. Os deseo, entonces, que hacer el pesebre sea
la ocasión de invitar a Jesús a la vida. Cuando hacemos el belén en casa, es
como si abriéramos la puerta y dijéramos: “Jesús, ¡entra!”, es hacer concreta
esta cercanía, esta invitación a Jesús para que venga a nuestra vida. Porque si
Él habita nuestra vida, la vida renace. Y si la vida renace es de verdad
Navidad. ¡Feliz Navidad a todos!
miércoles, 29 de noviembre de 2023
ADVIENTO: EL SEÑOR ESTÁ CERCA
Esta sencilla reflexión quiere
ayudarnos a entrar, con la mente y con el corazón, en el precioso tiempo
litúrgico del adviento, que se abrirá ante nosotros este próximo domingo.
Es realmente un tiempo precioso, y no
solo porque nos anuncia la inminente ternura de la Navidad, el nacimiento de un
niño adorable, que espera ser acogido y amado, al que reconocemos como el Emmanuel,
sino porque es un tiempo privilegiado para cultivar actitudes espirituales tan
importantes en la vida cristiana como son la vigilancia, la esperanza, la
conversión y la alegría. Siempre se ha dicho que es uno de los “tiempos
fuertes” del año litúrgico cristiano.
Para nuestra sociedad el adviento es ya
un tiempo desconocido; solo se habla de él en ambientes cristianos como este en
el que estamos, en los templos, en las catequesis y en las clases de religión.
Lo que importa para el mundo es adelantar la Navidad lo más posible, el
encendido de las luces, la decoración, los productos rebajados... Con ello se
busca únicamente aumentar de modo irracional el consumo, esperando de este lo
que no puede ofrecer: un sentido para estas fiestas navideñas.
Para muchos hermanos nuestros, aunque
lo intenten año tras año, como en aquel mito de Sísifo en que debía llevar
cuesta arriba la pesada piedra que volvía a rodar cuesta abajo, la Navidad resulta
una experiencia agotadora y frustrante. Se espera de ella lo que no puede
ofrecer cuando su centro ya no es el acontecimiento por el que merece la pena
que sea celebrada. Nuestra sociedad, en tantos aspectos ya post-cristiana, está
condenada a vivir una Navidad sin sentido por haberla despojado de su verdadero
centro, que es el nacimiento de Dios hecho hombre.
La Iglesia Madre nos recuerda a sus
hijos cada año que necesitamos de la preparación intensa del Adviento para disponernos
a la Navidad; en la medida en que lo vivamos con tensión espiritual de espera y
esperanza, la Navidad resultará más o menos significativa para nosotros. Un
buen Adviento, desde el punto de vista espiritual y cristiano, es garantía de
una buena Navidad, vivida con pleno sentido y hondura.
Necesitamos de estas cuatro semanas,
en las que la pedagogía de la liturgia de la Iglesia nos va llevando de la mano.
La liturgia tiene mucho de pedagogía de Dios y de su Iglesia con nosotros: no se
trata de celebrar acontecimientos del pasado como si fuesen aniversarios para
el recuerdo. El pasado es pasado y ya no cambia el presente, se dice con razón.
Pero en las celebraciones litúrgicas no hacemos una simple memoria, sino un
memorial, que actualiza la salvación que una vez se realizó en la historia de
la salvación. Lo que ya sucedió no vuelve a suceder, pero nosotros somos
introducidos al celebrar en esa corriente de gracia que no cesa, la historia de
la salvación.
Nos lo ha dicho el Papa Francisco en
su reciente carta sobre la liturgia Desiderio
desideravi: “La liturgia es lugar del encuentro con Cristo” y es el “Hoy de la historia de la salvación”. Lo
que ya sucedió al comienzo de la era cristiana se vuelve presente para nuestra
salvación. Es algo que descubrimos bien si nos detenemos a ver los prefacios de
las misas de la Navidad, que suelen ser oraciones que a los fieles les pasan
desapercibidas:
Prefacio II Navidad: Porque en el
misterio santo que hoy celebramos,
el que era invisible en su naturaleza se
hace visible al adoptar la nuestra; el Eterno, engendrado antes del tiempo,
comparte nuestra vida temporal para
reconstruir todo el universo al asumir en sí todo lo caído, para llamar de
nuevo al reino de los cielos al hombre descarriado.
Prefacio III Navidad: Por él, hoy resplandece el maravilloso
intercambio de nuestra redención: porque al asumir tu Verbo nuestra debilidad,
no sólo asume dignidad eterna
nuestra naturaleza humana, sino que esta unión admirable nos hace a nosotros eternos.
En ambos textos aparece repetido la
palabra “hoy” y los verbos están en presente: es el presente eterno de Dios del
que podemos participar a través de la liturgia de la Iglesia. Como dice el Papa
“aquí está toda la poderosa belleza de la Liturgia”.
Si el adviento es el itinerario pedagógico del que Dios se vale, por medio de la liturgia de la Iglesia, para acrecentar en nosotros la espera de su Hijo, lo mejor y lo más provechoso que podemos hacer, es acercarnos a cada uno de los mensajes que la Palabra de Dios nos ofrece, especialmente en los cuatro domingos que viviremos.
El primer domingo, 3 de diciembre, nos situará ante la primera actitud
espiritual propia del adviento: la vigilancia y la vela. El profeta Isaías
suplica la intervención de Dios, padre y libertador, en la historia humana:
¡Ojalá rasgases el cielo y descendieses!
Aunque la humanidad se ha extraviado
en la impureza y en la injusticia y se marchita por la culpa, la compasión de
Dios le hará intervenir. Isaías dice que esa intervención será por amor del
Señor y recreará a los pueblos como el alfarero recrea la arcilla. La suplica
del profeta de Israel es escuchada, Dios rasga los cielos y desciende, pero no
en el modo en el que este esperaba, estremeciendo las montañas, sino con la
carne humana de Jesús.
Pero su súplica nos pone a nosotros,
creyentes del siglo XXI, en sintonía de seguir esperando, ahora ya la segunda y
definitiva venida del Señor.
Este es el mensaje fundamental del
primer domingo de adviento: estad atentos, vigilad, pues no sabéis cuál es el
momento. El mal criado se olvida de estar despierto a la llegada de su señor,
deja que su mente y corazón se emboten porque se retrasa y su regreso
inesperado le encuentra dormido. Jesús nos invita a lo contrario: la
vigilancia, vivir despiertos, siendo conscientes de que aguardamos aún su
manifestación definitiva, como nos dice el apóstol Pablo.
¿Cómo está nuestra esperanza? ¿Esperamos todavía algo? ¿Esperamos al
Señor que está cerca y su espera nos mantiene vivos y comprometidos con el
trabajo por su Reino?
En el segundo domingo, 10 de diciembre, el evangelio dará todo el protagonismo
a Juan Bautista y, con él, a la segunda actitud espiritual del adviento: la
conversión.
Ya el profeta Isaías, siglos antes, había anunciado que un hombre sería la voz de Dios que grita pidiendo a los hombres preparar el camino al Señor que ha de llegar: los valles de miedo y tristeza deben ser levantados, los montes elevados de orgullos y vanidades deben ser abajados, los caminos torcidos y escabrosos del pecado deben ser enderezados. Dios viene como pastor a apacentar a su rebaño, cuidando de las ovejas más débiles o perdidas. La austeridad en el desierto del Bautista lo identifica como esa voz que había sido profetizada: en el desierto bautiza con un lavado de purificación que dispone a acoger a quien bautiza con el fuego del Espíritu.
¿Cómo están los
caminos de nuestro corazón este adviento del 2023 para que el Señor esperado pueda
llegar a visitarnos con su salvación?
El domingo tercero, 17 de diciembre, el domingo Gaudete, será
diferente a los dos anteriores: la actitud espiritual a vivir es ya la alegría
porque el Señor está más cerca. El profeta Isaías desborda de gozo porque el
Señor le ha ungido derramando sobre él el Espíritu Santo, y enviándole a llevar
su compasión y salud a cuantos sufren. Desbordo de gozo con el Señor y me
alegro con mi Dios.
Juan Bautista vive la alegría de ser el
testigo de la luz y la voz que grita en el desierto. Todos podemos experimentar
esta alegría honda de evangelizar, de la que tantas veces nos ha hablado el
Papa Francisco desde el comienzo de su pontificado: la dulce alegría de haber
sido escogidos y enviados por el bautismo para proclamar la buena noticia que
necesita el mundo.
Pidamos ese don de la alegría evangélica al que nos exhorta también el
apóstol Pablo en su segunda lectura: “estad siempre alegres” y que es
compatible con las dificultades y sufrimientos de la vida, porque esta alegría
brota de la fe, no de la ausencia de problemas.
A partir del domingo tercero, que
este año será el 17 de diciembre, y hasta el 24, el adviento entra en una etapa
especial, las llamadas ferias mayores del adviento, que son los ocho días
previos a la Solemnidad de la Natividad del Señor; la liturgia se centra
entonces con mayor énfasis en la preparación de la conmemoración anual del
nacimiento del Redentor.
En el cuarto y último domingo el protagonismo será todo para la Virgen
María, que recibe el anuncio del ángel y la actitud espiritual a trabajar es la
espera activa y la acogida. El rey David recibe el anuncio profético de una
esperanza que debe aceptar por la fe, porque no la verá realizada, un reinado
definitivo sobre la casa de Israel de alguien de su descendencia, un rey que
reinará para siempre, al que Dios tendrá por hijo y que llamará a Dios Padre. ¿Cómo
será eso pues no conozco a varón? A la Virgen María le toca aceptar por la fe
los planes de Dios que le han sido revelados; en ella el anuncio encuentra la
fe más pura y firme “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu
Palabra”.
En la Virgen María, protagonista del
último domingo del adviento, todas las actitudes espirituales propuestas para
las semanas anteriores, encuentran su plenitud. Ella es la virgen que vela, la
hija de Israel que, participando de las esperanzas y súplicas de los profetas
de su pueblo y de los pobres de la tierra, ora a Dios “ojalá rasgases el cielo
y descendieses, vinieses a visitar a tu pueblo”. En vela la encuentra el
anuncio del ángel del cielo de que va a ser la madre del esperado.
Ella nos estimula como nadie a vivir
la actitud de la conversión; no porque la necesite la que está preservada de
toda mancha de pecado, sino porque nos muestra por qué debemos enderezar sendas
y caminos: para ser una senda recta como ella por la que el Salvador pueda
venir a nuestro encuentro. En María, el plan salvador de Dios no encontró
obstáculo alguno, ninguna senda extraviada, ningún valle profundo ni montaña
empinada.
En ella la alegría es plena, es la
alegría honda de Dios que tienen aquellos que le pertenecen por entero y sin
reservas. En su Magnificat, con el que la Iglesia ora cada atardecer en el rezo
de vísperas, María proclama la grandeza del Señor y se alegra su espíritu en
Dios su salvador.
De la mano de la Virgen María y con
la liturgia que la Iglesia nos propone, especialmente en la Palabra de Dios de
los cuatro domingos, entremos con nuestros hermanos, experimentando la alegría
de caminar con otros y no solos, en este tiempo hermoso y siempre nuevo del
adviento, el tiempo de las promesas de Dios.
Ella es la que nos puede enseñar
mejor a vivirlo plenamente, como nos dice el Papa Francisco (mensaje adviento
2022):
Hermanos y hermanas, en este tiempo de Adviento, ¡sacudamos el letargo y despertemos del sueño! Preguntémonos: ¿soy consciente de lo que vivo, estoy alerta, estoy despierto? ¿Estoy tratando de reconocer la presencia de Dios en las situaciones cotidianas, o estoy distraído y un poco abrumado por las cosas? Si no somos conscientes de su venida hoy, tampoco estaremos preparados cuando venga al final de los tiempos. Por lo tanto, hermanos y hermanas, ¡permanezcamos vigilantes! Esperando que el Señor venga, esperando que el Señor se acerque a nosotros, porque está ahí, pero esperando: atentos. Y la Virgen Santa, Mujer de la espera, que supo captar el paso de Dios en la vida humilde y oculta de Nazaret y lo acogió en su seno. Nos ayude en este camino a estar atentos para esperar al Señor que está entre nosotros y pasa.
miércoles, 7 de septiembre de 2022
COMIENZO DE LA CATEQUESIS DE INICIACIÓN CRISTIANA 2022-2023
Queridas Familias de nuestra Unidad Pastoral:
Después
del parón veraniego y del merecido descanso de las rutinas del curso, que
esperamos hayáis tenido todos, volvemos con ilusión para iniciar un nuevo curso
de la Catequesis de iniciación cristiana.
Como
siempre os hemos dicho, y es bueno recordarlo una vez más, lo que nosotros
hacemos en la catequesis no es más que un apoyo que presta la comunidad
parroquial, por medio del servicio generoso e ilusionado de los catequistas, al
crecimiento en la fe de vuestros hijos. Pero nada suple lo que hagáis en el
hogar, que es donde mejor se aprende a valorar la fe y donde primero ha de
vivirse.
Quisiéramos
que, al igual que nosotros os apoyamos en la formación en la fe, que tanto bien
hace a los niños para que crezcan sanos de mente y espíritu en una sociedad tan
confusa como la que vivimos, también vosotros apoyéis la tarea de la catequesis
dándole el valor que tiene, procurando la asistencia puntual de los chicos a
las sesiones y a las celebraciones y participando vosotros en cuanto os sea
posible.
Os informamos de los horarios, que ya sabéis, para que podáis ir planeando la semana y previendo, sobre todo, que no haya actividades que interfieran en la catequesis el día que corresponde. Os recuerdo los días:
1º curso: miércoles a las 18:30 (cada 15 días)
2º curso: jueves a las 18:30
3º curso: viernes a las
18:30
Postcomunión
CAMINANDO JUNTOS (4º, 5º y 6º): viernes de 18:30 a 20:00 (cada 15 días)
Curso de
la Confirmación: viernes a las 18:30
Como veis, mantenemos los horarios, excepto en los cursos que siguen a la Primera Comunión, con los que queremos comenzar algo diferente este curso, más dinámico, juntando más a los grupos, de modo que sea una experiencia distinta a la de los cursos anteriores. De esta manera confiamos en que les resulte más agradable y, al mismo tiempo que van conociendo más la fe, puedan divertirse en grupo.
Comenzaremos con los de Primero el 28 de septiembre, con los de Segundo el 6 de octubre y los de Tercero y Post-Comunión el 7 de octubre.
El lugar será el de siempre, en la Casa de las Hijas de la Caridad de Villaobispo (C/Real, 20)
Esos días haremos las inscripciones y demás.
Hasta
muy pronto.
Párroco
y equipo de catequistas
lunes, 17 de enero de 2022
COMIENZA EL GRUPO SINODAL DE NUESTRA UNIDAD PASTORAL
La Iglesia ha puesto en marcha un nuevo SÍNODO. El tema del Sínodo, convocado por el Papa Francisco, es: “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”. Las tres dimensiones del tema son la comunión, la participación y la misión.
Esta palabra significa, literalmente, caminar juntos, buscar juntos los caminos por los que deben caminar nuestras comunidades cristianas en el tiempo nuevo que estamos viviendo.
Ahora hemos comenzado lo que se llama la fase diocesana del Sínodo El objetivo de esta fase es consultar al Pueblo de Dios para que el Proceso Sinodal se realice a través de la escucha de todos los bautizados. Al convocar este Sínodo, el Papa Francisco invita a todos los bautizados a participar en este Proceso Sinodal que comienza a nivel diocesano.
Juntos, todos los bautizados son el objeto del sensus fidelium, la voz viva del Pueblo de Dios. Al mismo tiempo, para participar plenamente en el acto de discernimiento, es importante que los bautizados escuchen las voces de otras personas en su contexto local, incluidas las personas que han dejado la práctica de la fe, las personas de otras tradiciones de fe, las personas sin creencias religiosas, etc.
Esta fase diocesana es una oportunidad para que las parroquias y las diócesis encuentren, experimenten y vivan juntas el camino sinodal, descubriendo o desarrollando así las herramientas y los caminos sinodales que mejor se adapten al propio contexto local, lo que finalmente se convertirá en el nuevo estilo de las Iglesias locales en el camino de la sinodalidad.
¿QUIENES PUEDEN PARTICIPAR?
Todos los que queramos compartir con otros acerca de la Iglesia, a todos los que les importe la Iglesia y quieran pensar juntos cuál ha de ser su futuro. Se nos convoca, en primer lugar a los que estamos ya en los grupos de la Unidad Pastoral: Catequistas, Caritas, Grupos de Lectura Bíblica, Asociación de la Medalla Milagrosa, Cofradías, Animadores de la Liturgia, Padres de niños en la catequesis, Familias, Personas que solo acuden a la Eucaristía Dominical.....
¿CUÁNDO NOS REUNIREMOS?
Tendremos tres reuniones sinodales para tratar los tres temas propuestos:
1.
ENCUENTRO-COMUNIÓN:
LUNES 24 ENERO (18 HORAS)
2.
ESCUCHA-PARTICIPACIÓN: LUNES 7 DE FEBRERO (18 HORAS)
3.
DISCERNIMIENTO-MISIÓN:
LUNES 21 DE FEBRERO (18 HORAS)
S
Nos reuniremos en el Salón Parroquial de Villarrodrigo de las Regueras (C/Juan Fernández García, nº 30, bajo).
jueves, 9 de septiembre de 2021
COMIENZO DE LA CATEQUESIS PARROQUIAL 2021/2022
Queridas
Familias:
Por medio de
esta carta nos dirigimos a vosotros, ahora que estamos ya volviendo todos a
nuestras rutinas con la ilusión de un nuevo curso por delante. Confiamos en que
el verano haya podido ser un tiempo de merecido descanso, de reponer fuerzas
después de un año duro, de volver a encontrar a seres queridos de los que la
dichosa pandemia nos obligó a separarnos.
El curso
pasado fue todo un reto para la catequesis, pero, con la ayuda de Dios que no
nos deja, y con la buena voluntad y cooperación de todos, salió adelante.
Celebramos las Primeras comuniones y la Confirmación con un sentido de
responsabilidad, de alegría y de agradecimiento que, a todos, nos dejaron muy
buena impresión.
Faltaron,
claro, cosas muy importantes como es la asistencia a la misa de los domingos,
sin la cual la vida de fe en la que están creciendo vuestros hijos queda muy
incompleta para niños y adultos. Confiamos en que ahora que las circunstancias
son distintas, con vuestro compromiso, puedan y podáis participar y que,
pronto, volvamos a encontrarnos compartiendo la Eucaristía.
Se acerca un
nuevo curso de la catequesis y sois varias madres las que habéis ido
preguntando cómo quedará este curso. Os informamos de los horarios, que quizás
ya sabéis, para que podáis ir planeando la semana y previendo, sobre todo, que
no haya actividades que interfieran en la catequesis el día que corresponde. Os
recuerdo los días:
1º:
miércoles a las 18:30
2º: jueves a las 18:30
3º: viernes a las 18:30
Postcomunión (4º, 5º y 6º): viernes a las 18:30
Curso de la Confirmación: a convenir con el grupo
La
periodicidad ya sabéis que quedó alterada este curso pasado con respecto a lo
que era normal en años anteriores, y pasó a ser un encuentro mensual en primero
y cada quince días el resto de los grupos, combinándolo con algunas tareas
on-line.
Nos reuniremos
el viernes 17 el grupo de catequistas, que tendrá a Dios gracias nuevas
incorporaciones, y valoraremos qué periodicidad puede tener este curso, también
viendo las posibilidades concretas de los catequistas que la realizamos.
No hace falta
hacer una inscripción previa ni rellenar fichas: el primer día ya os tomaremos
los datos que haya que tomar y os daremos el impreso a rellenar en el caso de
primero.
Los días de comienzo (a las 18:30) serán:
Miércoles 6 de octubre: primero
Jueves
7 de octubre: segundo
Viernes 8 de octubre: tercero y resto de cursos
¡Hasta pronto!
jueves, 10 de junio de 2021
ENCUENTRO GRUPOS DE LECTURA CREYENTE
Este curso 2020-2021 ha sido muy diferente a lo que estábamos acostumbrados en los grupos de lectura bíblica. No hemos podido tener los encuentros de los miércoles en Villarrodrigo y en Villaobispo, que siempre nos resultaban amenos y enriquecedores. Poder encontrarse con un grupo de personas afines para leer juntos la Palabra de Dios, para preguntarse por su sentido y cómo llevarla a la vida cotidiana de hoy es una gran suerte...
Como no hemos tenido encuentros presenciales, nos las hemos ingeniado para seguir adelante con la lectura bíblica. Precisamente en tiempos de desconcierto, de miedo, y hasta de soledad forzada, la Palabra de Dios es más necesaria que nunca; por eso no quisimos interrumpir nuestra actividad de lectura.
Y en el Whatsapp, que a veces nos hace perder el tiempo pero también puede resultarnos útil, encontramos una herramienta para ser grupo, aunque sea de otro modo. Los lunes comenzamos ya con unas pistas para hacer la lectura y estudio del evangelio del domingo siguiente. Y a lo largo de la semana, cada uno cuando mejor podía, íbamos colgando en el grupo nuestras reflexiones, oraciones.. con notas de voz o por escrito. Algunos lo hacíamos solos y otras se reunían en un pequeño grupo.
Con la ayuda de Dios y si todo sigue evolucionando favorablemente, esperamos poder retomar, ya de modo presencial, nuestros encuentros de lectura creyente el próximo curso.
miércoles, 27 de enero de 2021
LAS CELEBRACIONES DOMINICALES DE LA PALABRA (O CELEBRACIONES DOMINICALES EN AUSENCIA DE SACERDOTE)
Ya llevamos un tiempo con este tipo de celebraciones en nuestra Unidad Pastoral; tanto los domingos como en tiempos señalados, como lo han sido las fiestas litúrgicas de la Navidad. Se ha procurado explicarlas convenientemente a las comunidades parroquiales, pero nunca está de más intentar comprenderlas mejor.
Para ello, tenemos que partir de una primera afirmación clara: La celebración de la Eucaristía dominical es el centro de la vida cristiana y el núcleo de la vida de la comunidad parroquial. El valor de la Misa es insustituible y hay que participar activamente en la celebración de la misa del domingo siempre que sea posible.
Pero, actualmente, no siempre es posible asegurar que se celebre la Eucaristía dominical en cada parroquia, debido a la falta de sacerdotes, que tienen encomendadas más parroquias de las que pueden atender cada domingo. También puede ocurrir que el párroco esté enfermo, o ausente por alguna otra causa razonable, y no pueda suplirle otro. ¿Qué hay que hacer el domingo que el sacerdote no puede estar presente en una comunidad y no se puede celebrar la Santa Misa?
Si se puede, es correcto desplazarse a
otra iglesia para celebrar la Eucaristía. Para ello se facilitan los horarios
de las misas en los otros templos de la Unidad Pastoral. Pero
también es una opción buena y aprobada por la Iglesia y sus pastores, que la
comunidad pueda reunirse para celebrar la fe, para vivir el domingo con una
Celebración dominical de la Palabra.
Estas celebraciones pueden ser presididas por un diácono, o bien dirigidas por un religioso/a, laico/a, con el encargo correspondiente del obispo y con la debida preparación previa, impartida por el párroco. Estas celebraciones dominicales permiten a la comunidad reunirse en nombre del Señor resucitado, escuchar y acoger la Palabra de Dios, orar con toda la Iglesia, compartir la Comunión, y sentirse enviados para dar testimonio. Ayudan a sentirse Pueblo de Dios, miembros activos y corresponsables todos de la Iglesia.
Ciertamente no sustituyen en su valor a la Eucaristía. Cuando un domingo una comunidad se reúne en una celebración sin presbítero, es como una continuación de la misa que se celebró el domingo anterior o la última vez. Las celebraciones en ausencia de presbítero no son lo mismo que la Eucaristía, pero es una buena manera de celebrar el domingo cuando no podemos participar de la misa y siempre será mejor que seguirla por radio o televisión, que deben ser el último recurso.
Hay que agradecer a las personas de nuestras parroquias, actualmente son cuatro, que, desinteresadamente, se han ofrecido a animar las Celebraciones dominicales de la Palabra. Y agradecer a todos los fieles de la Unidad Pastoral que han acogido y aceptado con comprensión este modo alternativo de celebrar el domingo cuando la Eucaristía no es posible.
miércoles, 15 de julio de 2020
Admisión a Órdenes del catequista Miguel Lescún
Queridos hermanos,el pasado 19 de Junio se celebró el rito de admisión a órdenes de un
seminarista y de dos candidatos al Diaconado Permanente en el Seminario Mayor Redemtoris
Mater Virgen del Camino.
A continuación paso a describiros como lo vivió un servidor.
Estaba francamente intranquilo; por un lado, por fin había llegado un paso importante: era y
es un reconocimiento que nuestra Iglesia nos hace a esa primera Llamada que un día
acogimos en nuestro corazón, pero también significaba adquirir mayor compromiso con
todos vosotros, los que conozco y los que no, y, por supuesto, la alegría de ser útil al Señor a
través de todos los que os habéis cruzado y cruzaréis en mi vida.
La verdad es que no tengo palabras para agradecer al Señor tanta dicha, por eso me sentía algo abrumado, pero ahí está, como siempre, Él marcando mis pasos y sabiéndome guiar en todo momento. Por otro lado, mi mente se trasladaba a tiempo atrás, cuando en un viaje parroquial a las Edades del Hombre, nuestro párroco don Rubén me habló de el orden de los Diáconos Permanentes
Gracias nuevamente, sin ti no se habría abierto el camino que ahora con tanto amor estoy recorriendo y, por supuesto, a mi familia ,que sabe comprender mis ausencias y que tanto me apoya en este camino.
Por todo ello quería hacer público mi agradecimiento a todos los que formamos nuestra Unidad Pastoral ,a mis compañeros Catequistas ,a mi querido grupo de Lectura Creyente y a toda nuestra gente. Gracias, sin vosotros y sin el Señor no habría llegado hasta aquí.
Un abrazo en Cristo, hermanos
AQUÍ EL ENLACE AL VÍDEO DEL ACTO LITÚRGICO:
lunes, 24 de febrero de 2020
Mensaje para la CUARESMA 2020
Queridos hermanos y hermanas:

El Señor nos vuelve a conceder este año un tiempo propicio para prepararnos a celebrar con el corazón renovado el gran Misterio de la muerte y resurrección de Jesús, fundamento de la vida cristiana personal y comunitaria. Debemos volver continuamente a este Misterio, con la mente y con el corazón. De hecho, este Misterio no deja de crecer en nosotros en la medida en que nos dejamos involucrar por su dinamismo espiritual y lo abrazamos, respondiendo de modo libre y generoso.
El Misterio pascual, fundamento de la conversión
La alegría del cristiano brota de la escucha y de la aceptación de la Buena Noticia de la muerte y resurrección de Jesús: el kerygma. En este se resume el Misterio de un amor «tan real, tan verdadero, tan concreto, que nos ofrece una relación llena de diálogo sincero y fecundo» (Exhort. ap. Christus vivit, 117).
Quien cree en este anuncio rechaza la mentira de pensar que somos nosotros quienes damos origen a nuestra vida, mientras que en realidad nace del amor de Dios Padre, de su voluntad de dar la vida en abundancia (cf. Jn 10,10). En cambio, si preferimos escuchar la voz persuasiva del «padre de la mentira» (cf. Jn 8,45) corremos el riesgo de hundirnos en el abismo del sinsentido, experimentando el infierno ya aquí en la tierra, como lamentablemente nos testimonian muchos hechos dramáticos de la experiencia humana personal y colectiva.
Por eso, en esta Cuaresma 2020 quisiera dirigir a todos y cada uno de los cristianos lo que ya escribí a los jóvenes en la Exhortación apostólica Christus vivit: «Mira los brazos abiertos de Cristo crucificado, déjate salvar una y otra vez. Y cuando te acerques a confesar tus pecados, cree firmemente en su misericordia que te libera de la culpa. Contempla su sangre derramada con tanto cariño y déjate purificar por ella. Así podrás renacer, una y otra vez» (n. 123). La Pascua de Jesús no es un acontecimiento del pasado: por el poder del Espíritu Santo es siempre actual y nos permite mirar y tocar con fe la carne de Cristo en tantas personas que sufren.
Urgencia de conversión
Es saludable contemplar más a fondo el Misterio pascual, por el que hemos recibido la misericordia de Dios. La experiencia de la misericordia, efectivamente, es posible sólo en un «cara a cara» con el Señor crucificado y resucitado «que me amó y se entregó por mí» (Ga 2,20). Un diálogo de corazón a corazón, de amigo a amigo. Por eso la oración es tan importante en el tiempo cuaresmal. Más que un deber, nos muestra la necesidad de corresponder al amor de Dios, que siempre nos precede y nos sostiene.
De hecho, el cristiano reza con la conciencia de ser amado sin merecerlo. La oración puede asumir formas distintas, pero lo que verdaderamente cuenta a los ojos de Dios es que penetre dentro de nosotros, hasta llegar a tocar la dureza de nuestro corazón, para convertirlo cada vez más al Señor y a su voluntad.
Así pues, en este tiempo favorable, dejémonos guiar como Israel en el desierto (cf. Os 2,16), a fin de poder escuchar finalmente la voz de nuestro Esposo, para que resuene en nosotros con mayor profundidad y disponibilidad. Cuanto más nos dejemos fascinar por su Palabra, más lograremos experimentar su misericordia gratuita hacia nosotros. No dejemos pasar en vano este tiempo de gracia, con la ilusión presuntuosa de que somos nosotros los que decidimos el tiempo y el modo de nuestra conversión a Él.
La apasionada voluntad de Dios de dialogar con sus hijos
El hecho de que el Señor nos ofrezca una vez más un tiempo favorable para nuestra conversión nunca debemos darlo por supuesto. Esta nueva oportunidad debería suscitar en nosotros un sentido de reconocimiento y sacudir nuestra modorra. A pesar de la presencia —a veces dramática— del mal en nuestra vida, al igual que en la vida de la Iglesia y del mundo, este espacio que se nos ofrece para un cambio de rumbo manifiesta la voluntad tenaz de Dios de no interrumpir el diálogo de salvación con nosotros. En Jesús crucificado, a quien «Dios hizo pecado en favor nuestro» (2 Co 5,21), ha llegado esta voluntad hasta el punto de hacer recaer sobre su Hijo todos nuestros pecados, hasta «poner a Dios contra Dios», como dijo el papa Benedicto XVI (Enc. Deus caritas est, 12). En efecto, Dios ama también a sus enemigos (cf. Mt 5,43-48).
El diálogo que Dios quiere entablar con todo hombre, mediante el Misterio pascual de su Hijo, no es como el que se atribuye a los atenienses, los cuales «no se ocupaban en otra cosa que en decir o en oír la última novedad» (Hch 17,21). Este tipo de charlatanería, dictado por una curiosidad vacía y superficial, caracteriza la mundanidad de todos los tiempos, y en nuestros días puede insinuarse también en un uso engañoso de los medios de comunicación.
Una riqueza para compartir, no para acumular sólo para sí mismo
Poner el Misterio pascual en el centro de la vida significa sentir compasión por las llagas de Cristo crucificado presentes en las numerosas víctimas inocentes de las guerras, de los abusos contra la vida tanto del no nacido como del anciano, de las múltiples formas de violencia, de los desastres medioambientales, de la distribución injusta de los bienes de la tierra, de la trata de personas en todas sus formas y de la sed desenfrenada de ganancias, que es una forma de idolatría.
Hoy sigue siendo importante recordar a los hombres y mujeres de buena voluntad que deben compartir sus bienes con los más necesitados mediante la limosna, como forma de participación personal en la construcción de un mundo más justo. Compartir con caridad hace al hombre más humano, mientras que acumular conlleva el riesgo de que se embrutezca, ya que se cierra en su propio egoísmo. Podemos y debemos ir incluso más allá, considerando las dimensiones estructurales de la economía.
Por este motivo, en la Cuaresma de 2020, del 26 al 28 de marzo, he convocado en Asís a los jóvenes economistas, empresarios y change-makers, con el objetivo de contribuir a diseñar una economía más justa e inclusiva que la actual. Como ha repetido muchas veces el magisterio de la Iglesia, la política es una forma eminente de caridad (cf. PÍO XI, Discurso a la FUCI, 18 diciembre 1927). También lo será el ocuparse de la economía con este mismo espíritu evangélico, que es el espíritu de las Bienaventuranzas.
Invoco la intercesión de la Bienaventurada Virgen María sobre la próxima Cuaresma, para que escuchemos el llamado a dejarnos reconciliar con Dios, fijemos la mirada del corazón en el Misterio pascual y nos convirtamos a un diálogo abierto y sincero con el Señor. De este modo podremos ser lo que Cristo dice de sus discípulos: sal de la tierra y luz del mundo (cf. Mt 5,13-14).
Francisco
Roma, junto a San Juan de Letrán, 7 de octubre de 2019
Memoria de Nuestra Señora, la Virgen del Rosario
domingo, 9 de febrero de 2020
Reunión de la Asociación de la Medalla Milagrosa
Formación para familias
El viernes 7 de febrero, tuvimos una sesión de formación dirigida a las familias de la catequesis de iniciación cristiana de nuestra Unidad Pastoral. El tema era de plena actualidad: la prevención del abuso por los niños y adolescentes de las nuevas tecnologías. Fue impartido, de una manera distendida y suscitando el diálogo, por Inés Paniagua y Amparo Martínez, trabajadoras del Centro de Orientación Familiar de León (COF).
Nos invitaron a reflexionar sobre los riesgos que trae el abuso de las nuevas formas de comunicación y ocio, especialmente la dependencia y la incomunicación con los que nos rodean. Con vídeos como este:
Cuando ponemos en las manos de nuestros niños y adolescentes un dispositivo electrónico, simplemente para que sea como los demás, o para que no alborote y esté entretenido, tenemos que ser bien conscientes de los riesgos que entraña. Riesgos de los que el niño no es consciente y nosotros, en muchos casos, tampoco.
lunes, 3 de febrero de 2020
FIESTA DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR 2020
- Presentar al hijo a Dios era hacer un reconocimiento de que aquel niño era un regalo venido de Dios y se le debía devolver como ofrenda.
- También se buscaba la purificación de la madre después del parto, a fin de que pudiese llevar ya una vida religiosa normal.
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XXIII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO SÁBADO 5 20 H. VILLANUEVA (Misa vespertina) DOMINGO 6 12 H. ROBLEDO (Celebración de la Palabra) 13 H. VI...
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TE DARÉ LAS LLAVES DEL REINO DE LOS CIELOS COMENTARIO A LAS LECTURAS DE LA MISA Este domingo la reflexión sobre la Palabra de Dios que...
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YO ESTOY EN MEDIO DE ELLOS COMENTARIO A LAS LECTURAS DE LA MISA Hoy vivimos mucho mejor, en general, que hace, por ejemplo, 60 años. E...
DOMINGO XXIV TIEMPO ORDINARIO (ciclo A)
NO GUARDES RENCOR A TU PRÓJIMO COMENTARIO A LAS LECTURAS DE LA MISA “El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en...




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