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miércoles, 1 de marzo de 2023

UNCIÓN COMUNITARIA DE LOS ENFERMOS 2023

La celebración de la Unción de enfermos y ancianos ha sido una oportunidad preciosa de encontrarnos con Jesucristo resucitado, médico de los cuerpos y de las almas. 

En cada sacramento, como ha recordado el Papa Francisco en su reciente carta Desiderio desideravi, el Señor sale a nuestro encuentro y, como hizo entonces físicamente, parte para nosotros el Pan de vida, nos habla, nos perdona, nos conforta, nos alivia con el bálsamo de su Espíritu...

En esta celebración participaron tanto los ancianos de la Residencia Atardecer, acompañados de sus familiares, como muchas hermanas ancianas de las comunidades presentes en Villaobispo y muchos fieles ancianos y enfermos de las parroquias de nuestra Unidad Pastoral.

Pudimos hacer aquello que el apóstol Santiago pide que se haga con los enfermos: Orad unos por otros para que seáis curados.

Demos gracias a Dios por este encuentro salvador y por el sacramento de la Unción.










martes, 21 de febrero de 2023

CELEBRACIÓN COMUNITARIA DE LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS 2023

 

 ¿Está enfermo alguno de vosotros? Que llame a los presbíteros de la Iglesia, que recen por él y lo unjan con óleo en el nombre del Señor. La oración hecha con fe salvará al enfermo y el Señor lo restablecerá; y si hubiera cometido algún pecado, le será perdonado” 

(Carta de Santiago 5,14-15)


MIÉRCOLES 1 DE MARZO

5 DE LA TARDE

CAPILLA DE LAS HIJAS DE LA CARIDAD DE VILLAOBISPO

 

 

PUEDEN RECIBIR EL SACRAMENTO LOS ANCIANOS, LOS ENFERMOS Y QUIENES SE PREPARAN PARA ALGÚN TRATAMIENTO MÉDICO U OPERACIÓN.


SI ALGUNA FAMILIA TIENE UNA PERSONA ENFERMA EN CASA A LA QUE NO SE PUEDA MOVER, PUEDE SOLICITAR QUE LA VISITE EL SACERDOTE.


CATEQUESIS DEL PAPA SOBRE ESTE SACRAMENTO:


sábado, 8 de mayo de 2021

ORAMOS POR EL FIN DE LA PANDEMIA A LA VIRGEN CON EL PAPA FRANCISCO

 

Oración a Maria

«Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios».

En la dramática situación actual, llena de sufrimientos y angustias que oprimen al mundo entero, acudimos a ti, Madre de Dios y Madre nuestra, y buscamos refugio bajo tu protección.

Oh Virgen María, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos en esta pandemia de coronavirus, y consuela a los que se encuentran confundidos y lloran por la pérdida de sus seres queridos, a veces sepultados de un modo que hiere el alma. Sostiene a aquellos que están angustiados porque, para evitar el contagio, no pueden estar cerca de las personas enfermas. Infunde confianza a quienes viven en el temor de un futuro incierto y de las consecuencias en la economía y en el trabajo.

Madre de Dios y Madre nuestra, implora al Padre de misericordia que esta dura prueba termine y que volvamos a encontrar un horizonte de esperanza y de paz. Como en Caná, intercede ante tu Divino Hijo, pidiéndole que consuele a las familias de los enfermos y de las víctimas, y que abra sus corazones a la esperanza.

Protege a los médicos, a los enfermeros, al personal sanitario, a los voluntarios que en este periodo de emergencia combaten en primera línea y arriesgan sus vidas para salvar otras vidas. Acompaña su heroico esfuerzo y concédeles fuerza, bondad y salud.

Permanece junto a quienes asisten, noche y día, a los enfermos, y a los sacerdotes que, con solicitud pastoral y compromiso evangélico, tratan de ayudar y sostener a todos.

Virgen Santa, ilumina las mentes de los hombres y mujeres de ciencia, para que encuentren las soluciones adecuadas y se venza este virus.

Asiste a los líderes de las naciones, para que actúen con sabiduría, diligencia y generosidad, socorriendo a los que carecen de lo necesario para vivir, planificando soluciones sociales y económicas de largo alcance y con un espíritu de solidaridad.

Santa María, toca las conciencias para que las grandes sumas de dinero utilizadas en la incrementación y en el perfeccionamiento de armamentos sean destinadas a promover estudios adecuados para la prevención de futuras catástrofes similares.

Madre amantísima, acrecienta en el mundo el sentido de pertenencia a una única y gran familia, tomando conciencia del vínculo que nos une a todos, para que, con un espíritu fraterno y solidario, salgamos en ayuda de las numerosas formas de pobreza y situaciones de miseria. Anima la firmeza en la fe, la perseverancia en el servicio y la constancia en la oración.

Oh María, Consuelo de los afligidos, abraza a todos tus hijos atribulados, haz que Dios nos libere con su mano poderosa de esta terrible epidemia y que la vida pueda reanudar su curso normal con serenidad.

Nos encomendamos a Ti, que brillas en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Amén.

DOMINGO XXIV TIEMPO ORDINARIO (ciclo A)

 NO GUARDES RENCOR A TU PRÓJIMO COMENTARIO A LAS LECTURAS DE LA MISA      “El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en...